jueves, 14 de enero de 2016

Si los bebés votaran...

Si los bebés tuvieran derecho al voto, la noticia no sería que Carolina ha llevado a Diego al Congreso sino que Diego se ha llevado a su madre al Congreso. Diego sería el primer bebé en haber conseguido un acta de diputado y en su partido "Bebés por un mundo mejor" los derechos de los padres tendrían tanto peso como los de sus hijos.

Diego y sus compañeros de partido tendrían muy claro que, por mucho que "para criar a un niño haga falta una tribu entera", los que de verdad importan al final del día son tus padres, y tus hermanos. Los que te consuelan sin tienes miedo, los que te alimentan física y emocionalmente, los que te dan ganas de vivir la vida y seguir luchando por un mundo mejor. Tu madre que te acuna en su regazo, tu padre que te cuenta un cuento y que sabe mejor que nadie dónde tienes las cosquillas secretas, tus hermanos que comparten secretos y te entienden mejor que nadie.

Si los bebés votaran, estaría prohibido que hubiera restaurantes u hoteles "sin niños". Si los bebés votaran, habrían conseguido tantos derechos como otros colectivos históricamente marginados, como los gays y lesbianas. Diego y sus compañeros de partido llevarían en su programa un apartado completo denominado "Stop a la niñofobia" que buscaría luchar contra la violencia oculta que nuestra sociedad ejerce cada día con los niños, eliminándolos de cada vez más espacios públicos y confinándoles a "guettos" cada vez más apartados del resto de la sociedad.

Si los bebés votaran, a nadie se le ocurriría plantear ideas tan peregrinas como "guarderías desde los 0 meses" cuando se habla de conciliación familiar. ¿Has oído hablar alguna vez de ingreso obligatorio en residencias de ancianos a partir de los 65 años? Ah, claro, que los jubilados votan. Y además tienen poder adquisitivo, otra de las grandes carencias del colectivo de bebés y niños que solo consumen en tanto en cuanto que "hijos de".

Si los bebés votaran, los derechos relacionados con la ma-paternidad estarían abundantemente desarrollados legislativamente. Bajas más amplias, para madres y padres, ayudas para los trabajadores autónomos que no se pudieran coger bajas, protección y promoción a las empresas que facilitan la conciliación de sus empleados. Un amplio abanico de opciones reales para familias reales, porque cada familia concilia diferente, se organiza diferente y tiene necesidades diferentes.

Si los bebés votaran dejarían de ser ciudadanos de segunda. Siempre obviados, eternamente olvidados.

Si los bebés tuvieran conciencia política, serían conscientes de que ellos son el principal patrimonio de cualquier sociedad que se precie: los ciudadanos del mañana. Y tendrían capacidad de decidir cómo quieren modelar el mundo en el que viven hoy y en el que tendrán que vivir el día de mañana.

Si  los bebés votaran, el cuidado de los otros hace tiempo que habría perdido la calidad peyorativa que sigue teniendo hoy en día. Si los bebés votaran, sería políticamente incorrecto insinuar que está bien pagar para que otros cuiden a tu hijo y que está mal "renunciar" o "conciliar" para cuidarlo tu mismo.

Si los bebés votaran, las mujeres y los hombres tendrían igualdad de oportunidades laborales ya que los niños reclamarían tanto el cuidado y el apego de sus progenitores femeninos como el de los masculinos.

Si los bebés votaran... (completa la frase con tus comentarios).

4 comentarios:

  1. Si los bebés votaran yo no habría tenido que volver al trabajo entre lágrimas sino que habría tenido la oportunidad de decidir realmente quedarme junto a ellos y quizá hacerlo desde casa, que en mi caso esta posibilidad es muy factible.

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    1. Ojalá nuestras hijas e hijos no tengan que vivir esta situación y cuando a ellos les toque el turno de hacernos abuelas, este debate esté superado (para bien, por supuesto).

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  2. Gracias por contribuir a la cordura. Ayer leí tantas estupideces contra Carolina Bescansa que pensé que ya no quedaba gente cuerda en el mundo. Por suerte, poco a poco, voy encontrando a "mi gente". Un placer volver a leerte.

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  3. Lo siento pero no todo vale. Carolina sólo hizo exhibición de su hijo. Yo, o estoy con mi hijo en casa o lo dejo en la guardería. Pero jamás se me ocurriría llevármelo al trabajo.
    El trabajo es lugar para mí, no para mi hijo. Mi hijo no puede estar a gusto en mi trabajo porque no es lugar para él. Si trabajo no estoy con él y mi hijo no puede estar ocho horas en mi trabajo.
    ¿O acaso una enfermera se llevaría a su hijo al hospital para estar colgada de su brazo toda su jornada?. Pues no, porque un hospital no es lugar para él. Lo llevaría a la guardería del hospital y listo.
    Una cosa es conciliar y otra muy distinta es exhibir. Ayer ese bebé fue exhibido sin sentido.

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