jueves, 23 de marzo de 2017

IX Congreso Español de Lactancia Materna: Políticas y Estrategias


ECoLa: Una herramienta validada para la evaluación de los conocimientos de lactancia de los pediatras. Marta Gómez Fernández-Vegue.

La mayoría de madres que van a dar el pecho, lo dejan antes de lo que ellas quisieran. Esto es, según Gómez, una tragedia. Los profesionales deben apoyar a las madres para conseguir sus objetivos de lactancia. "Los pediatras tenemos el privilegio de estar en primera línea y debemos ser consciente de que nuestros consejos pueden contribuir a mantener la lactancia o a su abandono", explica Marta Gómez. A día de hoy, no hay una formación reglada en pediatría sobre lactancia materna, lo que crea una disparidad en conocimientos y habilidades.

Desde el Comité de Lactancia de la AEP, se plantearon el objetivo de crear una herramienta para evaluar los conocimientos de lactnacia de los pediatras. Se creó un cuestionario de 22 preguntas de distinto tipo. Hay preguntas de verdadero y falso, de opción múltiple, algún caso clínico y preguntas abiertas. Las preguntas abiertas son muy importantes, ya que solo con el resto "aprueban" más de los que lo hacen cuando responden también a preguntas abiertas.

Entre los resultados de este la aplicación de este test entre residentes de pediatría, llama la atención que un 30% de residentes, en el año 2016, siguen limitando las tomas en lugar de recomendar lactancia a demanda. Un 40% de residentes no sabe identificar un brote de crecimiento en un caso clínico. Un 35% no sabe que los bebés alimentados con LA tienen un mayor riesgo de morbimortalidad infantil.


Guía clínica de lactancia materna. Aportaciones y repercusión. Rosario Quintana Pantaleón.

Elaborar una guía contribuye a proporcionar una información de calidad a profesionales y pacientes, a mejorar la calidad asistencial, la satisfacción con la atención recibida y a disminuir la variabilidad inaceptable en la práctica clínica.

Esta guía, explicó Quintana, tiene un significado simbólico muy importante, ya que supone el reconocimiento institucional de lo importante que es la lactancia materna para la salud y para el bienestar. "Implica también el reconocimiento de la necesidad de dotarnos de criterios más científicos para proteger la lactancia materna, el derecho a amamantar, el derecho a ser amamantado y la atención a las madres y a sus hijos", subrayó.

En el proceso de elaboración de la guía, se decidió que el objetivo debería ser ayudar a las mujeres sanas, que desean amamantar y que tienen hijos sanos. No se abordan recomendaciones para madres y bebés con problemas de salud. Además, la guía de lactancia debería aportar una ayuda para que las mujeres consiguieran lactancias satisfactorias, mediante recomendaciones sobre la atención más apropiada a las madres y las opciones terapeúticas en caso de problemas. "Debería aportar respuestas con la mejor evidencia científica disponible a todas esas dudas que nos asaltan cuando en la clínica nos encontramos a una diada madre-bebé con problemas", explicó Rosario Quintana. Además, una guía debería "superar los documentos de consenso y protocolos, aportando recomendacioes basadas en evidencia y alcanzadas siguiendo una metodología rigurosa y transparente, dotándolas, por lo tanto, de credibilidad", añadió.

La guía aporta 36 puntos de interés basados en las dudas más frecuentes, lo más trascendentes, lo aspectos más controvertidos y los más novedosos: primera toma, colecho, chupete, cómo sabemos que una lactancia está bien instaurada, cómo se debe observar una toma, se debe recomendar la extracción de calostro, cuándo está indicada la recomendación de suplementos, cómo administrarlos, cómo interpretar la pérdida de peso del recién nacido sano amamantado, qué curvas de crecimiento usar, qué hacer ante un niño dormido que no pide, indicación de frenotomía en el caso de anquiloglosía, eficacia de galactogogos, ingurgitación, dificultades de agarre, dolor en el amamantamiento, mastitis, probióticos, etc.

El sobrecoste de la lactancia subóptima para la salud materno-infantil. Melissa Bartick.

Melissa Bartick presentó un estudio de la universidad de Harvard sobre el sobrecoste para la sanidad de tasas subóptimas de lactancia. Fue un estudio que se realizó a lo largo de tres años y que trata de integrar los resultados de dos estudios anteriores: uno desde el punto de vista de la salud materna y otro desde el de la salud infantil.

Se creó un modelo por ordenador con una cohorte hipotética de 100.000 mujeres que eran seguidas hasta los 70 años y sus correspondientes bebés, con seguimiento hasta los 20 años.Se estudiaron 9 enfermedades infantiles (leucemia, otitis, Crohn, colitis, infecciones gastrointestinal, obesidad, infección respiratoria, enterocolitis necrotizante, muerte súbita del lactante) y 5 maternas (cáncer de mama, cáncer ovárico premenopausico, hipertension, diabetes tipo II e infarto de miocardio). Se eligieron las 14 enfermedades sobre las que había literatura más sólida.

El estudio concluyó que el ahorro anual de costes (en dólares) combinados (maternal y pediátrico) es el siguiente:
  • Médicos: 3.000 millones.
  • No medicos: 12.000 millones.
  • Muertes prematuras 14.200 millones.
Y se evitarían un total de 3.340 muertes.

Uno de los resultados más sorprendentes del estudio es que, contrariamente a lo que se podría pensar a priori, los mayores beneficios de la lactancia son para la salud de la mujer y no para la del bebé. El 79% del total de los gastos médicos contemplados corresponden a la salud materna. La enfermedad más costosa es la diabetes tipo 2, seguida por infarto e hipertensión. El 4º puesto es otitis media del bebé e infección gastrointestinal.

Teniendo en cuenta que lo que está en juego es la salud materna, los recursos para fomentar la lactancia debería proceder de las instituciones orientadas a fomentar la salud de la mujer. El debate no debería girar en torno a quién es mejor madre, sino sobre la salud materna. Lo que las mujeres pueden hacer para mejorar su salud, evitando así las "mommy wars".

El 78% de las muertes prematuras derivadas de las tasas de lactancia subóptimas son maternas. El mayor porcentaje de muertes pediátricas prematuras achacables a cifras de lactancia subóptimas se derivan de la muerte súbita del lactante, la enterocolitis necrotizante y las infecciones respiratorias.


Lactancia materna en el contexto de la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria. Carlos Mediano Ortiga

Aunque teóricamente las políticas y los enfoques sobre los problemas de lactancia deberían ser iguales en todo el mundo, el abordaje en la cooperación es muy diferente y depende en gran medida del contexto local de cada lugar.

Carlos Mediano enfatizó en que hay que tener en cuenta la diversidad de situaciones, pero también los aspectos políticos y económicos. Por ejemplo, el código de comercialización de sucedáneos no es de aplicación global. Además, hay una gran presión por parte de la industria de sucedáneos. Se calcula que la lactancia artificial supondrá un noegocio mundial de 70.000 millones de dólares en 2019 y los mayores crecimientos se esperan en África, Oriente Medio y Asia.

También hay que tener en cuenta los aspectos culturales y sociales de cada lugar. Por ejemplo, hay zonas dondes las parteras son las que más fomentan la lactancia materna, mientras que en otras son los centros hospitalarios los más centrados en la promoción de la lactancia materna. También es importante tener en cuenta la situación laboral de la mujer. En cualquier caso, el cooperante no tiene que prejuzgar ni tomar decisiones. Debe sentarse a escuchar a la población local, oír sus necesidades y deseos y en función de ellos, colaborar para implementar cambios duraderos encaminados a lograr esos cambios y mejoras.

También hay que tener en cuenta los aspectos sanitarios. En muchos países, los profesionales desconocen cómo promocionar la lactancia materna. En otros casos, la medicalización de la lactancia introduce más problemas de los que resuelve.

Finalmente, en cuanto a lactancia materna y VIH, Mediano recordó que las madres con VIH deben mantener la lactancia materna, ya que el riesgo de morir por infecciones es mucho mayor. Si no hay antiretrovirales la lactancia se debería mantener hasta los 6 meses y continuar, a menos que haya alimentación de reemplazo segura.

Cuidados Madre Canguro: 30 años de experiencia

Ponencia inaugural del IX Congreso Español de Lactancia Materna.

Natalie Charpak.
Cuidados Madre Canguro: 30 años de experiencia.

La Fundación Canguro es una entidad colombiana sin ánimo de lucro creada en 1994 por 20 apasionados por el Método Madre Canguro. En 1989, cuando empezó su actividad, el Método Madre Canguro (MMC) era muy criticado en Colombia. Nunca había sido evaluado, así que este grupo de expertos, eligió la investigación científica como método para validar el MMC y poder convencer con datos sólidos a los profesionales sanitarios sobre su idoneidad. "Necesitábamos evaluar los resultados, porque no sabíamos qué pasaba con los niños que no regresaban a las unidades", explica Natalie Charpak.

Se realizaron varios estudios de seguimiento y se sigue haciendo investigación, a pequeña escala, pero orientada a tratar de mejorar el conocimiento y los resultados del método. Desde el inicio de la fundación, el MMC se ha difundido por todo el mundo, pero hay que seguir luchando porque en muchas partes sigue habiendo barreras que no están justificadas y que hay que tratar de superarlas con formación y difusión.

El MMC es una manera diferente de cuidar a los bebés prematuros. Es un método que se creó en Colombia porque no había incubadoras suficientes y se ponían tres bebés por incubadora. Pero, hoy en día, el MMC es mucho más que una manera de organizar el cuidado de los prematuros en unidades con pocos recursos. Es un método para todos los prematuros, no es la alternativa del "pobre".

A la hora de implementar el MMC en una unidad neonatal, hay una progresión lógica:
1 Piel a piel: de intermitente a continuo.  "La faja de licra que utilizamos es muy importante, ya que permite a las madres poder relajarse y poder dormir haciendo MMC y, además, el niño mantiene la posición adecuada", explica Charpak.
2 Nutrición canguro o alimentación: empoderamiento de la madre y de la familia, alojamiento canguro. La lactancia materna exclusiva es un componente mucho más difícil que lograr que la posición canguro. También depende mucho de los distintos obstáculos.
3 Salida a casa en posición canguro, con seguimiento ambulatorio o visitas domiciliarias. Aquí, en España, hay un seguimiento pediátrico pero en muchos países no existe ese seguimiento del niño. El programa canguro, desde que se creó, establece un seguimiento ambulatorio. El bebé sale en posición canguro y regresa a la consulta. Es la única manera en la que se puede evaluar el resultado de la práctica canguro. Si no se hace seguimiento, no se sabe qué pasa con esos bebés. Además, el seguimiento ambulatorio es fundamental para el empoderamiento de los padres, a los que se les enseña lo que necesitan saber para el cuidado especial de sus hijos.

El seguimiento de alto riesgo se mantiene hasta un año de edad corregida. Cuando se implementa el MMC suele ser uno de los puntos más difíciles de implementar, porque se necesita formar al personal y contar con las infraestructuras adecuadas. En este seguimiento se chequea la parte sensorial, se vacuna, se chequea el desarrollo neurológico, psicomotor y también se realiza un seguimiento nutricional, con apoyo a la lactancia materna.

Este seguimiento permite tener una base de datos en la que actualmente cuentan con 30.000 niños. También se incluyen datos socioeconómicos, además de los resultados de salud de los bebés.

El plato fuerte de la presentación de Natalie Charpak fue el adelanto de los datos de un estudio en el que recuperaron a un grupo de niños a los que se les había hecho un estudio entre 1993 y 1996. La idea era estudiar distintos aspectos de estos niños y sus familias a los 20 años, para ver si los beneficios del MMC se mantenían en el tiempo.

Hace 20 años, siguiendo los niños hasta el año, la Fundación Canguro, encontró que los niños en MMC:
- Engordaban mejor, por lo que tenían menos tiempo de hospitalización.
- Amamantaron más las mamás
- Menos infección nosocomial
- La mamá se sentía más competente para sacar a su bebé adelante.
- Mejor coeficiente de desarrollo en los niños más frágiles.
- Los papás estaban más presentes.
- Mortalidad más baja.
- Perimétro craneal más grande.
- Entorno familiar más adecuado en bebés en MMC.

20 años más tarde, los investigadores de la Fundación Canguro descubrieron que:
- El MMC tienen un efecto protector muy fuerte en la mortalidad acumulada a los 20 años.
- Los niños más frágiles fueron los que más se beneficiaron del canguro en el primera año. Y esa protección se sigue manteniendo a los 20 años, demostrando que en los bebés más frágiles es donde hay un impacto más beneficioso del MMC.
- El impacto en el coeficiente intelectual se sigue manteniendo también a los 20 años, con mejores resultados que en el grupo control.
- Los niños canguro viven más con sus padres, trabajan más a los 20 años y tienen sueldos más altos.
- Menos abandono escolar en niños canguro.
- Cuando el papá cargaba al bebé, estaba más presente al final del año. Y cuando está más presente al final del año, hay menos divorcio veinte años después. La hipótesis de Charpak es que estos padres compartieron un trabajo muy duro y quizá eso forjó una unión mayor y más duradera. Así, el MMC mejoraría el compromiso entre los padres del bebé.
- Los niños canguro son menos hiperactivos, menos agresivos, menos conducta antisocial. Esta protección es mayor en los grupos socioeconómicos menos favorecidos, que están en mayor riesgo de sufrir estos problemas de conducta.
- Los canguro tuvieron volumen cerebrales de materia gris y blanca más grande.


Natalie Charpak terminó su ponencia argumentando que el MMC se debería concebir como un "tratamiento" o un "medicamento". "¿Por qué no pensar en el MMC como un surfactante cerebral para el cerebro inmaduro? ¿Cómo el surfactante pulmonar para un pulmón inmaduro o la leche materna para un intestino inmaduro?", reclamó.

En cuanto a las barreras a la implementación del MMC, explicó que el principal obstáculo son las personas que "no tienen ganas de tener a los papas 24 horas en la unidad neonatal". La falta de infraestructura o espacio no es lo más importante. En muchos casos, lo único que se necesita es una silla plegable de plástico. "Los papás nunca deberían verse como una barrera", señaló Charpak. "Una vez que se les explica y enseña, son colaboradores del canguro total. Nunca hay problemas con los padres, solo en el discurso de los que se resisten", sentenció. En otros países, donde impera la sanidad privada, hay clínicas que se resisten a implementarlo porque acorta la hospitalización y, por lo tanto, sus ingresos.

lunes, 17 de octubre de 2016

El privilegio de ser amado

Una de las primeras cosas que descubrimos después de ser madres es el auténtico miedo. Un miedo que va más allá de lo físico, emocional y racional en el ámbito de lo personal. Es el miedo porque esa pequeña cosita que ha llegado para revolucionar nuestras vidas, sufra cualquier mal por pequeño que sea. Es un miedo al que nos vamos acostumbrando. Los primeros días nos despertamos sobresaltadas varias veces para comprobar que nuestro pequeño todavía respira… pero según pasa el tiempo lo vamos integrando y asumiendo en nuestra vida personal. Siempre está ahí, pero no es limitante ni asfixiante.

Lo bueno que tiene es que siempre hay algo que compensa, y ese gran miedo se ve compensado de sobra por la capacidad de nuestros pequeños de amarnos, simple y llanamente por el mero hecho de ser sus madres. Es un amor inocente, puro, incondicional, no hemos hecho nada más para ganarlo y merecerlo que el hecho de haber gestado y parido esos pequeños cuerpecitos y traerlos a este mundo. Un poco de magia reproductiva que se ve compensada con creces por esas miradas y gorgoritos, esos besos babosos y esos abrazos. Ese amor incondicional por la propia madre que nos acompaña toda la vida.

Y no es algo que nos hayamos ganado. No. Nos ha tocado la lotería. El amor de un hijo es independiente de lo “buenas” o “malas” madres que seamos, según que estándares apliquemos. No hay mayor cura de humildad que darte cuenta de que tú has traído al mundo a esas personitas y que ellos son quienes deciden amarte incondicionalmente, a pesar de o a causa de tus defectos y virtudes.

El amor de un hijo es. Es irremediable desde el momento en que existe el vínculo madre/hijo. Existe. Y es un vínculo tan fuerte que es capaz de sobrevivir incluso a las circunstancias más adversas. La madre o el padre son como dioses que todo lo saben, todo lo que hacen es bueno.

Yo me siento privilegiada por tener el amor de mis hijos. No me engaño y pienso que me quieran por ser buena o mala persona. Me quieren simplemente porque soy su madre. Ni más ni menos. Y por mucho que me equivoque en mis acciones diarías o por mucho que acierte, me seguirán queriendo. A no ser que se agote el amor, obviamente.

No me engaño y pienso que sea perfecta y que todo lo haga bien. Ni mucho menos. Yo he ejercido la violencia contra mis hijos. A veces verbal, a veces física. A veces por acción y a veces por omisión. Hay quienes me acusan de “aparentar ser perfecta” y “tener un coro de palmeras que me dan la razón”. Pues no quiero ser perfecta, pero aspiro a serlo. Y si no aspirara a serlo, no sería yo misma.

Reconozco que usé el método Estivill de adiestramiento del sueño con mi primer hijo. Y también que después aprendí que no era lo mejor y coleché con este hijo y con todos los demás. No porque sea mejor o quiera ser perfecta, sino porque era y ha sido lo mejor para nosotros. Reconozco que he dado un cachete a mis hijos en más de una ocasión y no me siento orgullosa de ello. Reconozco que he usado amenazas y castigos para que se comporten como yo he considerado adecuado en un momento dado. Reconozco que casi a diario se me escapa un grito hacia ellos o pierdo la paciencia. Reconozco que no soy la madre zen que me gustaría ser,...

Pero también reconozco que lo reconozco, no me siento orgullosa de mis errores, pero intento aprender de ellos y, sobre todo, asumo estos errores delante de mis hijos. Les pido perdón, por pegarles o por gritarles, les digo que ellos no tienen la culpa. Que mis cabreos y enfados son míos, y que el hecho de que alguna cosa que hagan ellos conduzca a “mi cabreo” es responsabilidad mía y que ellos nunca deberían sentirse culpables.

Hoy hablabámos en la comida. Les he dejado claro que un niño nunca es culpable de la actitud violenta de un adulto (sea física o verbal). Que es el adulto el que tiene que gestionar sus sentimientos y su violencia y nunca culpabilizar a un niño. Que si un niño no puede confiar ni en sus cuidadores primarios cuando un adulto ejerce la violencia contra él, entonces ese niño está indefenso. Quiero que tengan claro que ellos nunca tienen la culpa. Que la violencia la traemos su padre o yo, en nuestras mochilas, y aspiramos a poder gestionarla de la mejor manera posible sin dañarles a ellos en el camino.

Solo me siento bien como madre, en tanto en cuanto aspiro a que estas cosas no vuelvan a pasar. No soy una madre perfecta, no quiero serlo, pero el amor incondicional de mis hijos me obliga a estar en constante evolución para estar a su altura, a mirar hacia mi interior, a intentar cambiar lo que puedo cambiar, a intentar sacar el mejor partido posible de lo que no puedo cambiar. El amor incondicional de mis hijos me obliga a recordar cada día el privilegio que es ser amada por ellos.

martes, 23 de febrero de 2016

BLW: 10 trucos para que tu hijo coma fruta

Después de mi entrada del otro día sobre qué comen realmente los bebés, me he dado cuenta de que muchas familias tienen una gran preocupación por el consumo de frutas de sus bebés y niños pequeños. Y rascando un poquito en las estadísticas y datos al respecto, es como para estarlo, ya que todo parece indicar que el consumo de frutas y verduras en los niños y adolescentes españoles es demasiado bajo. Los menores españoles toman 90,4 gramos diarios de verduras, según este estudio 0_0. Sin embargo, el consumo diario de zumos y bebidas refrescantes en preescolares es preocupantemente alto: 388 ml/ día (740 en adolescentes). Mientras tanto, otros estudios alertan del elevado consumo de alimentos con azúcares y golosinas detectados en estudiantes. Así pues, parece que los niños españoles apenas consumen 100 gr de fruta y verdura al día, ingesta que se ve superada por el consumo de zumos y refrescos azucarados y de otras golosinas.

Así que os dejo aquí una pequeña guía de consejos que os pueden resultar útiles sin intentáis que vuestros hijos coman fruta. No son infalibles, ni son los únicos que hay, ni garantizan un resultado 100%, pero visto el panorama anterior, cualquier intento de mejora es bueno.

1. Predica con el ejemplo. Nunca me canso de decir esto en los talleres de BLW. La herramienta más poderosa de aprendizaje en el bebé es la imitación. Si sus padres comen fruta, ellos comerán fruta. Además, en una familia en la que el consumo diario de fruta es un hábito, el bebé se habrá familiarizado con estos sabores en el útero (en el último trimestre tragan cerca de 500 ml de líquido amniótico al día) y a través de la leche materna.  De nada sirve decirle a tu hijo que se coma una fruta si tú nunca la tomas de postre ni en ninguna otra comida del día. De nada sirve intentar explicarle que es muy saludable si tú te hinchas a postres lácteos azucarados en la hora del postre.

2. Haz que la fruta esté visible en tu hogar. Si la fruta está guardada en la nevera o en armarios fuera de la vista, será más difícil recurrir a ella cuando buscas un postre o un tentempié rápido. Hazte con un buen frutero y almacena la fruta en la cocina, a la vista. De esta manera, multiplicarás los momentos y oportunidades de consumir frutas. Mantenlo bien surtido, claro.

3. Mantener al alcance de los niños. No solo hay que tener fruta a la vista, si no también al alcance de los niños. Un carrito con cestas, es una buena alternativa. También colocar el frutero en una mesa accesible para los peques o tener un plato con algunas frutas en un lugar más a su alcance. Igual que con el apartado anterior, cuanto más a mano esté la fruta, más fácil y accesible será su consumo para todos los miembros de la familia.

4. Elige bien donde comprar la fruta. No hay nada más frustrante que gastar dinero en fruta y llegar a casa y encontrarnos con que o está medio pocha o dura como una piedra. Si la fruta está sosa y dura, comerla dejará de ser un placer y se convertirá en una obligación. Si está pasada, la podrás aprovechar para algún batido casero, pero poco más. Es importante tener localizado un lugar cercano donde tengas acceso a fruta a un precio asequible y de calidad. Tener una "relación cordial" con tu frutero de confianza también es importante, ya que nadie mejor para aconsejarte las frutas que están en su mejor momento y las que es mejor no comprar.

5. Fruta de temporada. Siempre es mejor elegir frutas y verduras de temporada. Así nos aseguramos de que están en su momento justo de maduración y de que no llevan semanas metidas en una cámara. De este modo, será más jugosa y apetecible.

6. Variedad. Aunque sea importante consumir frutas y verduras de temporada, hoy en día disponemos de una amplia variedad de frutas de importación o de invernadero durante todo el año. No hay nada más aburrido que pasarse un invierno comiendo solo naranjas, manzanas y peras. Aprovecha y date un capricho con un mango jugoso, unos arándanos en febrero o un melón de importación.

7. Fácil de llevar. Cuando salgas de casa con tus peques, intenta llevar siempre alguna fruta como tentempié, mejor que zumos industriales o bollería. Una manzana, una pera o un plátano no necesitan nada más que lavarlas en casa y meterlas en alguna bolsita de plástico dentro del bolso. También puedes recurrir a estas frutas como almuerzo para el cole. Mis hijos además de las básicas fáciles de llevar también suelen recurrir a un tuper con fresas o con un persimón pelado y cortado en cuartos como almuerzo.

8. Hazlo atractivo. Hay muchas maneras de presentar la fruta de manera atractiva sin necesidad de invertir horas y horas en dibujar paisajes con uvas y plátanos. Un plato de fruta variada cortada de maneras diferntes y colocada en círculos concéntricos es atractivo para cualquier peque. Las brochetas también son rápidas y sencillas y no requieren más inversión que la de los palitos. Un melón cortado a la mitad y usado como recipiente para poner bolitas de fruta es otro top hit entre el público infantil. Os contaré un secreto. En el pasado cumple de Erik (2 años), todos los invitados de entre 2 y 13 años de edad se quedaron extasiados con la "mesa dulce" de fresas bañadas en chocolate negro, brochetas de fresa y plátano con chocolate y vasitos de fresas con nata.

9. Batidos (smoothies) sí, zumos no. Los batidos de fruta (fruta triturada) o smoothies caseros tienen todas las ventajas de la fruta ya que tienen toda la fibra de la fruta. Obviamente, mejor si son caseros y recién hechos. Además, puedes aprovechar para introducir algo más que fruta. Zanahoria o pepino funcionan fenomenal en este tipo de batidos... Y qué te voy a contar de los famosos "batidos verdes", cuya base principal es la fruta. En cambio, los zumos (aunque sean naturales) es mejor evitarlos, porque contienen todo el azúcar de la fruta pero nada de su fibra, por lo que nuestro organismo los procesa de manera completamente diferente a la fruta. Obviamente, si estamos un día fuera de casa, mejor un zumo de naranja natural que una fanta. Pero recordad ese consumo de más de 300 ml diarios de zumos y bebidas azucaradas en preescolares.

10. Manipulación. Deja que tus hijos manipulen la fruta. Que pelen las mandarinas, que te ayuden a trocear las fresas. Deja que muerdan la cascara (siempre que esté bien limpia) y que disfruten tocando, apretando, extrujando, chupeteando, aprendiendo texturas y experimentando libremente. Quizás sea un poco más sufrido al principio y tengas que andar detrás de ellos limpiando y cambiándolos tres veces al día de ropa, pero a la larga casi seguro que compensa.

Estos son los míos. ¿Y los tuyos? He de confesar que en casa la fruta la comen divinamente, sin embargo con las verduras hay más problemas. Intento ponerme zen y aplicar la filosofía Basulto (¡Qué grande eres Julio!) y me consuelo pensando que si mis hijos me ven comer y disfrutar con la verdura, más tarde o más temprano se darán cuenta por si mismos de que no está tan mal. En el fondo, yo de pequeña tampoco recuerdo comer tanta verdura. En fin, que si tienes consejos para mí, yo encantada de recibirlo.

miércoles, 3 de febrero de 2016

¿Qué comen los Bebés?

¿Tenéis hijos en casa? Si leéis este blog, me imagino que sí. En casa somos cinco, dos adultos y tres peques, y todas las semanas, si puedo, voy a comprar fruta al rastrillo para poder llevarme a casa productos de calidad y proximidad a un precio más que razonable. Todas las semanas vuelvo a casa con el carro lleno hasta los topes y hay días que ni al viernes llego con la fruta.

Hoy, por ejemplo, he comprado
  • 5 kg de mandarinas
  • 2 kg de manzanas
  • 3 kg de peras
  • 4 kg de fresas
  • 2 kg de plátanos
  • 2 kg de calabacines
  • 2 kg de brócoli
  • 2 puerros
  • 1/2 kg de champiñones
A eso le sumamos, normalmente, otros caprichitos que no encontramos en nuestro puesto habitual del rastrillo, como arándanos, mangos, algún melón de importación, aguacate, etc. Y otras cosas que compramos en menos cantidad en función de lo que vayamos a ir preparando (pimientos, tomates, patatas) o que directamente ya no nos caben en el carro.

Y en mis visitas semanales, acompañada siempre por Erik, la repetición de ciertas escenas me ha llevado a hacerme algunas cuestiones. Hoy, por ejemplo, pensaba que si con esta cantidad de fruta a veces no me da ni para cuatro días, no quiero pensar cuando en lugar de tener tres niños en casa, tenga tres adolescentes. 0_0 Creo que nos vamos a tener que pluriemplear para darles de comer, je, je, je.

Pero, pasando a cosas más serias, por un lado me encuentro con que siempre todo el mundo es muy agradable con Erik. La mujeres le dicen cosas, los tenderos le ofrecen alguna fruta o palabras cariñosas y a las abuelas se les cae la baba. Hoy caía en la cuenta, por ejemplo, de que Erik es uno de los pocos niños que veo en este entorno. Es un entorno amigable y agradable para ser una pequeña ciudad (no hay peligro inmediato de coches, por ejemplo, aunque sí riesgo de perderse) y un lugar donde los niños pueden aprender muchas cosas de la sociedad en la que viven. Para Erik el día del rastrillo es casi una fiesta. Siempre se pone contento, porque le encanta la fruta y el ambientillo; pero también esa libertad de poder tocar las cosas o de ir de acá para allá sin los agobios de una tienda o un supermercado.

Además, el día que vamos a comprar fruta Erik se convierte, casi, casi, en "frugívoro". Solo quiere comer fruta. No falta el día que no salga del rastrillo habiéndose comido dos o tres piezas de fruta... y esa pasión por la fruta suele seguir durante todo el día. Se come una o dos mandarinas (¡¡¡mindirinas!!! son su fruta favorita) que pela animadamente mientras esperamos la cola, puede que después un plátano y al llegar a casa me pide un kaki o unas fresas... Luego llega la hora de sentarse a la mesa con el resto a comer y ¡Claro! Solo quiere jugar a echar el agua sobre el plato de comida que le hemos puesto. Está ya hasta los topes de fruta.

Y eso me lleva a la segunda parte de la reflexión de hoy. ¿Qué comen los bebés hoy en día? ¿Qué comen en realidad y qué es lo que presencia su familia en cuanto a su alimentación? Porque la pasión con la que las abuelas que hay por allí le ven comer fruta ha pasado de ser "graciosa" a francamente sorprendente. No me puedo creer que les desate tal nivel de pasión ver comer a un niño pequeño fruta ¿Tan raro es en nuestra sociedad que un bebé coma fruta? ¿Y que además de comerla lo haga con alegría? ¿Que sea su alimento favorito? El otro día una señora hasta se extrañaba de que supiera pelar una mandarina ¡¡¡Pues claro!!! Solo necesita que le quites tu un trozo de piel y él ya hace lo demás con gran entrega y dedicación... Lo único que requiere toneladas de paciencia es recoger minitrozos de cáscara de mandarina por toda la casa y enseñarle a que los trocitos de piel se ponen siempre en un platito y se llevan a la basura cuando terminamos.

¿Qué pensamos que deben de comer los bebés hoy en día? El otro día, el frutero del supermercado me decía que cogiera peras conferencia en lugar de peras de agua porque son muy buenas para los niños, señalando a Erik, porque tienen más azúcar. Yo le contesté lo más educadamente que pude que las peras de agua nos van mejor porque la piel es menos basta y se la comen con piel y, además, esto también nos viene mejor para cuando salimos fuera y no la podemos pelar. Quizás le hubiera debido preguntar de dónde viene la extraña idea de que los niños necesitan fruta más azucarada. O hubiera debido decirle que los niños lo que realmente necesitan es aprender a comer fruta variada, con su piel (bien lavada), y con sabor a fruta y no a azúcar, y por el valor nutricional de toda la fibra y las vitaminas además de los hidratos de carbono simples. O quizás nos debemos preguntar cómo sociedad en qué momento nos hemos equivocado de camino y hemos empezado a pensar que los niños necesitan más azúcar. Porque de comprar peras conferencia porque tiene más azúcar a comprar galletas porque también tiene más azúcar, y llevan el sello de la Asociación Española de Pediatría, solo hay un paso.

Otra perlita del súper. Ya sabéis eso de que cuando tiene niños todo el mundo opina. Pues esta vez una cajera muy maja (y bienintencionada, que no digo yo que no) me recomienda llevarme unos panes envasados que tienen en promoción. Le respondo, educadamente, que ya llevo pan de sobra (de barra e integral). Me dice que va muy bien para los niños porque se lo comen muy bien. Y yo le respondo que mis hijos se comen muy bien los bocadillos (del pan que acabo de comprar en la panadería del súper, que conste). Y sigue... Cojo un paquete de los panes en cuestión y le respondo: "Lo que no me gusta de esto son los ingredientes, mira, además de trigo lleva azúcar, espesantes...". Y ahí parece que ya se convenció de que no me iba a convencer y seguimos a otra cosa.

Así que, si esto nos sirve de muestra, en nuestra sociedad la opinión generalizada es que los niños no comen fruta y que no les gusta, que hay que dársela pelada porque ellos no pueden disfrutar del proceso de hacerlo por si mismos, que es bueno que coman alimentos con mucho azúcar, y que es aconsejable que coman panes blanditos y envasados (y con muchos aditivos).

Luego nos extrañamos cuando solo quieren comer "guarrerías" o "chuches" o productos precocinados y procesados. Y vuestros hijos ¿Qué comen?

jueves, 14 de enero de 2016

Si los bebés votaran...

Si los bebés tuvieran derecho al voto, la noticia no sería que Carolina ha llevado a Diego al Congreso sino que Diego se ha llevado a su madre al Congreso. Diego sería el primer bebé en haber conseguido un acta de diputado y en su partido "Bebés por un mundo mejor" los derechos de los padres tendrían tanto peso como los de sus hijos.

Diego y sus compañeros de partido tendrían muy claro que, por mucho que "para criar a un niño haga falta una tribu entera", los que de verdad importan al final del día son tus padres, y tus hermanos. Los que te consuelan sin tienes miedo, los que te alimentan física y emocionalmente, los que te dan ganas de vivir la vida y seguir luchando por un mundo mejor. Tu madre que te acuna en su regazo, tu padre que te cuenta un cuento y que sabe mejor que nadie dónde tienes las cosquillas secretas, tus hermanos que comparten secretos y te entienden mejor que nadie.

Si los bebés votaran, estaría prohibido que hubiera restaurantes u hoteles "sin niños". Si los bebés votaran, habrían conseguido tantos derechos como otros colectivos históricamente marginados, como los gays y lesbianas. Diego y sus compañeros de partido llevarían en su programa un apartado completo denominado "Stop a la niñofobia" que buscaría luchar contra la violencia oculta que nuestra sociedad ejerce cada día con los niños, eliminándolos de cada vez más espacios públicos y confinándoles a "guettos" cada vez más apartados del resto de la sociedad.

Si los bebés votaran, a nadie se le ocurriría plantear ideas tan peregrinas como "guarderías desde los 0 meses" cuando se habla de conciliación familiar. ¿Has oído hablar alguna vez de ingreso obligatorio en residencias de ancianos a partir de los 65 años? Ah, claro, que los jubilados votan. Y además tienen poder adquisitivo, otra de las grandes carencias del colectivo de bebés y niños que solo consumen en tanto en cuanto que "hijos de".

Si los bebés votaran, los derechos relacionados con la ma-paternidad estarían abundantemente desarrollados legislativamente. Bajas más amplias, para madres y padres, ayudas para los trabajadores autónomos que no se pudieran coger bajas, protección y promoción a las empresas que facilitan la conciliación de sus empleados. Un amplio abanico de opciones reales para familias reales, porque cada familia concilia diferente, se organiza diferente y tiene necesidades diferentes.

Si los bebés votaran dejarían de ser ciudadanos de segunda. Siempre obviados, eternamente olvidados.

Si los bebés tuvieran conciencia política, serían conscientes de que ellos son el principal patrimonio de cualquier sociedad que se precie: los ciudadanos del mañana. Y tendrían capacidad de decidir cómo quieren modelar el mundo en el que viven hoy y en el que tendrán que vivir el día de mañana.

Si  los bebés votaran, el cuidado de los otros hace tiempo que habría perdido la calidad peyorativa que sigue teniendo hoy en día. Si los bebés votaran, sería políticamente incorrecto insinuar que está bien pagar para que otros cuiden a tu hijo y que está mal "renunciar" o "conciliar" para cuidarlo tu mismo.

Si los bebés votaran, las mujeres y los hombres tendrían igualdad de oportunidades laborales ya que los niños reclamarían tanto el cuidado y el apego de sus progenitores femeninos como el de los masculinos.

Si los bebés votaran... (completa la frase con tus comentarios).

viernes, 4 de diciembre de 2015

Carta a Papá Noel para un puerperio perfecto

Ahora que nos inunda el espíritu navideño, os dejo una recopilación de regalos que pueden venir bien, desde mi humilde perspectiva, a cualquier madre reciente. Es una carta a Papá Noel, pero bien podría ser una lista de regalos para madres recientes. Cuando la leas no olvides contarme qué te parece y decirme qué añadirías a esta lista o cuál es tu favorito.

Querido Papá Noel:

Se acerca la Navidad y este año he decidido no pedirte nada para mí, sino regalitos para todas esas madres preopadas y sobrepasadas que veo a menudo en los grupos de lactancia o en mi trabajo. Son regalos especialmente pensados para hacerles la vida más fácil. Algunos son muy fáciles de conseguir y otros te los vas a tener que currar un poco más, pero estoy segura de que todos y cada uno de ellos harán muy, muy felices a sus destinatarias:

  • Unas orejeras para no escuchar todos los consejos sobre crianza no solicitados.na 
  • Una batamanta extracalentita para hacer mucho piel con piel en la vuelta a casa con el bebé (transformable en un buen ventilador en pleno verano).
  • Un bono de 10 horas de terapia psicológica para asumir que hacer elecciones diferentes a las de nuestros padres en materia de crianza no implica que ellos nos quisieran menos que nosotros a nuestros hijos. También válidas para asumir que hacer todo igual que lo hicieron nuestros padres no es la mejor manera de evitar conflictos familiares.
  • Un vale de acompañamiento para encontrar un grupo de lactancia o de crianza en el que poder charlar a gusto sobre la consistencia de las regurgitaciones de tu bebé (¿yogur? ¿leche cortada? ¿requesón? ¿agua con miguitas blancas?). Intercambiable también por conversaciones sobre la consistencia y frecuencia de las deposiciones.
  • Un vale por tres horas de peluquería sin hablar de hijos o bebés (con una bula para que el regalador no se moleste si tardas dos años en canjearlo). Por favor, sin fecha de caducidad.
  • Un cuestionador impertinente: una máquina por inventar que ponga en duda cualquier consejo inútil ofrecido por abuelas, vecinas, pediatras o enfermeras. Actualizable también a matronas y madres de los compañeros de cole de tu hijo mayor. 
  • Una gema para mirar el interior. Como la de Steven en Steven's Universe. Que sirva para mirarnos por dentro y asumir nuestras decisiones maternales sin necesidad de justificarnos y sabiendo que son auténticamente nuestras.
  • Un alargador de tiempo. Para perderte en esos instantes perfectos en los que tu bebé duerme plácidamente en tus brazos y tú le miras embelesada. Para poder disfrutar de ellos todo lo que necesites.
  • Un recordador urgente de momentos alargados. Para recordarte en esos momentos de crisis familiar la razón por la que amas profundamente a tu familia.
  • Un perfefotografiador: una cámara que refleje esos momentos inolvidables tal y como los ves en tu mente y no cómo la infernal cámara de tu móvil se empeña en retratarlos. En tu recuerdo no tienes esas ojeras y esos pelos ni de coña. 
  • Un desculpabilizador: evidente como su propio nombre indica. Para hacerte inmune a todos los intentos de hacerte sentir culpable ante cualquier eventualidad sobre tu hijo: ya sean sus resultados escolares o su manera de comer. 
  • Un resbalador, para que no te afecte ningún comentario que se cuele por tus orejeras o para cuando decidas quitártelas porque no son nada estéticas. Como complemento se vende junto a un autorespondedor, no es para tu correo sino para dar respuestas ingeniosas y agudas a esos mismos comentarios (las típicas que se te suelen ocurrir tres horas más tarde cuando sigues rumiando el hecho en cuestión).
  • Un curso de masterchef para tu pareja. Pasarse el primer mes de lactancia a base de bocatas de mortadela es posible pero poco recomendable. Con este curso tu marido te deleitará con pechugas villaroy y lasañas de verduras. Bocados gourmet. Canjeable por un suministro ininterrumpido de tupers de croquetas o por un vale de sushi de tu restaurante favorito.
  • Una nevera autorrellenable (vale como regalo comunitario) con deliciosas viandas a cualquier hora del día y de la noche. ¿Quién dijo que los antojos de pepinillos rellenos a horas intempestivas solo son propios del embarazo).
  • Una cafetera automática, que tenga siempre caliente y a tu gusto el café que necesitas, que sabe a recién molido y que se descafeína al gusto justo cuando decides echarte una siesta. Por supuesto, la versión deluxe con limpieza pirolítica.
  • Una buena tribu de bolsillo a la que recurrir en momentos de crisis. Como las Polly Pocket de nuestra infancia pero en versión amigas y madres de tu rollo siempre dispuestas a aconsejarte y acompañarte.
Bonus track
Por petición popular, añadimos a esta lista de regalos el Autorechazador de visitas inesperadas, con una fantástica lista de características que lo convertirán en un regalo imprescindible para estas navidades:
  • Sensor de tuppers de croquetas. Si tu visita inesperada viene cargada con un tupper de croquetas, el autorechador puenteará su programa y dejará pasar a la visita. Las visitas inesperadas con croquetas, siempre son bienvenidas.
  • Guante de boxeo con muelle para transgresores recalcitrantes. A la tercera visita de esa persona que nunca llama para avisar, se activa el guante de boxeo para una advertencia mucho más clara al visitante indeseado. Seguro que después de esa, llama antes de venir.
  • Detector de vendedores puerta a puerta: les dará tanta cháchara intrascendente sin dejarles pasar, que pronto se darán cuenta de que es inútil volver a llamar a tu puerta. Olvídate de tener que levantarte de tu siesta con tu bebé para atender a comerciales de seguros o de compañías eléctricas.

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