jueves, 24 de julio de 2014

Por miedo o por amor

Ser madre de tres es complicado. Nadie mejor que este blog para atestiguarlo, que colecciona su buena cantidad de telarañas desde que Erik nació de lo "abandonaito" que lo tengo. El día a día resulta muy absorbente y si los post se escribieran con solo pensarlos, publicaría tres o cuatro veces al día... Pero todavía no he encontrado la forma de hacerlo.

Hoy quería hablaros de una reflexión reciente. Una de esas ideas que te gustaría que se escribieran solas, directamente del cerebro al blog, sin pasar por el tamiz del ordenador y el teclado... Y es que cuando esa idea persiste y persiste y sigue rondando tu cabeza, finalmente entiendes que hasta que no la plasmes en palabras no te dejará tranquila. Y la idea es si debemos hacer las cosas por miedo o por amor.

Con el mayor de mis tres hijos tenemos días conflictivos en los que se junta que él está poco colaborador con que nosotros estamos cansados y que en verano, al estar más tiempo juntos, es inevitable que surjan más roces. En nuestra casa tenemos pocas normas que, en realidad se traducen en una muy básica: Nos respetamos. Y eso implica que no nos pegamos, no nos gritamos, no nos insultamos, nos tratamos bien, etc. Nos respetamos.

Después de un día especialmente tenso de esos en los que acabarías lanzando las cosas al aire y perdiendo ese respeto que pregonas por tus propios hijos, y después de desfogarme con una buena sesión de limpieza (algo bueno tienen que tener estos cabreos), terminé pensando en esto mismo: ¿Por qué nos respetamos? ¿Por miedo o por amor? Porque en ese arranque de cabreo tremendo me habían entrado ganas de sacar la mano a pasear y soltar una torta a mi hijo... sí, ya lo sé, yo misma estaría incumpliendo el "nos respetamos" al usar la violencia... Pero realmente lo que me hizo pararme a reflexionar era de qué quería que dependiera la buena convivencia de mi hogar: ¿Del miedo? ¿o del amor?

Porque con los castigos o los golpes, los niños acaban obedeciendo por miedo. No aprenden que las cosas no se hacen porque no son buenas o porque son una falta de respeto a la integridad de los demás, sino que aprenden que "si me pillan me pegan" y "cuando eres mayor está bien pegar".

Y yo no quiero que eso suceda en mi familia. Desgraciadamente lo he vivido... Y si al hilo de la vilencia obstétrica hace tiempo leí que alguien decía que no se recuerda el dolor sino que se recuerda el miedo, de mi infancia no recuerdo el dolor o la torta concreta, pero tengo grabado a fuego el miedo. Y, desde luego, no quiero que esa sea la vivencia de ninguno de mis hijos y no se la deseo a ningún niño del mundo. Porque si el miedo es terrible, es peor todavía cuando te lo inflinge alguien en quien confías y lo hace "por tu propio bien".

Después de reflexionar sobre todo esto, y ya más relajada, tuve una charla con mi hijo. Le conté que nos respetamos porque nos queremos, y que, aunque cuando nos enfadamos nos sale la ira por todas partes, tenemos que hacer un esfuerzo por recordar que queremos a la otra persona porque así es más fácil evitar los insultos, los gritos o las malas contestaciones.

Recurso al miedo
Y, después de rumiar durante todos estos días esta disyuntiva entre el miedo y el amor, pues al final me la llevo también al terreno de la lactancia. Muchas veces usamos argumentos del tipo "riesgos de la leche de fórmula" o "repercusiones sobre el vínculo" o todo tipo de perjuicios si no das el pecho. Y aunque la información está ahí para todo el que la quiera ver y no haya que ponerse vendas o paños calientes innecesarios, también es cierto que el recurso al miedo no deja de ser injusto. Una artimaña o una estratagema para que se haga lo que nosotros creemos correcto.

Y, como dice Carlos González, el pecho no se da por sus beneficios o porque prevenga el cáncer, sino que se da porque se disfruta, por AMOR. Y amamantar es una acto infinito de amor y de entrega incondicional de una madre hacia su retoño. Un compromiso que se renueva infinitas veces al día y que es gratificante para ambas partes de la relación. Es cierto que puede haber problemas e inicios complicados, pero cuando esas madres superan sus problemas esa sonrisa, esas mejillas sonrosadas llenas de oxitocina, esos ojos brillantes, son un fiel reflejo de ese AMOR. Y es que la lactancia es un acto de entrega placentera y el bebé se encarga también de activar nuestros circuitos del amor y del bienestar, contribuyendo a la secrección de dopamina que nos gratifica de nuevo.

La lactancia es un circuito cerrado de amor, en el que madre y bebé dan tanto como reciben y cada uno aporta un poco más, convirtiéndolo en una espiral infinita y creciente de afecto y entrega por ambas partes. Por eso, si estás esperando un bebé, si vas a iniciar tu lactancia en breve, mi consejo es que te informes, que te acerques a los grupos de apoyo de tu zona, que localices a madres que te puedan contar tu experiencia, pero, sobre todo, que abraces con júbilo, y no con miedo, el camino que tienes por delante. Porque todo lo que se hace por amor siempre es bueno y lo que se hace por miedo (al que dirán, a las enfermedades, a la obesidad, al cáncer, a los riesgos de la leche de fórmula) no siempre lo es.

miércoles, 9 de julio de 2014

Maternidad no competitiva

Parece inevitable que cada vez que vemos a un niño o bebés más o menos de la edad del nuestro comencemos las comparaciones: cuánto pesa, cuánto mide, ¡¡qué grande está!! ¿Come bien? ¿Y está así solo con teta? Y muchas otras frases a las que estamos acostumbradas.

"Cartilla del niño sano" en mano, nos metemos en una competición de percentiles, tallas de ropa y por tener al niño más gordo y lozano del vecindario. Y, llegados a cierto punto, las comparaciones pasan del peso y la talla a lo que hace el bebé ¿ya camina? ¿habla? ¿cuántas palabras dice? Da la sensación de que medimos nuestro éxito como progenitores por los logros (en la báscula o psicomotores) de nuestro bebé.

Aunque todas estas competiciones parecen ser de cara a la galería, es decir, por el aspecto. Nadie pregunta cuánto sonríe, cuántos besos le damos o si es el niño que más tiempo está en brazos.

Cuando alguna madre se decide por una opción de crianza no mayoritaria se produce un fenómeno similar en el que el resto de mujeres de su entorno se miden por esa decisión y parece que se ven obligadas a justificarse o a dar su opinión. El porteo es un buen ejemplo, ya que es un comportamiento visible desde el exterior. Así, cuando llevas a tu bebé en fular o en cualquier otro tipo de portabebé, muchas mujeres de tu entorno empiezan a transmitirte mensajes como "yo no pude portearle", "tengo la espalda mal", "no me resultaba cómodo", etc. Es el tipo de comentarios que recibo muchas veces, por ejemplo, cuando llevo a mi hijo mayor al colegio y voy con el pequeño encima.

El colegio es un ambiente en el que muchas madres nos miramos en el espejo del resto. En el que muchas tenemos más de un hijo y es constante ver a mujeres embarazadas o con varios peques de la mano. Y en un escenario en el que nos desenvolvemos entre pares, es más común escuchar este tipo de comentarios de maternidad "competitiva" o de justificaciones.

Sin embargo, al salir de este ambiente, por ejemplo en las últimas vacaciones que disfrutamos en un periodo poco al uso para escapadas con niños, me asombró recibir comentarios muy diferentes. Todas las mujeres con las que me iba encontrando tenían una sonrisa y unas palabras para mi peque y siempre iban en el sentido de "qué a gustito va ahí"... Y dándole vueltas al tema durante esos días, llegué a la conclusión de que los mensajes que recibía eran diferentes porque las mujeres que nos emitían no se ponían en una situación de pares o de igualdad. No competíamos por una mejor maternidad o crianza, por lo que primaba más la empatía y el reconocimiento de lo bien que iba el bebé (y lo guapo que es, ¡¡¡Por supuesto!!! ^_^ ).

No competíamos porque claramente yo era una visitante y porque, además, muchas de las mujeres con las que me encontraba se encontraban en un rango de edad muy diferente (más jóvenes o mayores). Y ahí las protagonistas dejábamos de ser nosotras, y una incierta escala social de puntos de "maternaje", y el foco de todo era el bebé. Y cuando el foco es el bebé, es inevitable ver lo a gusto que van al alcance de los besos de mamá.

Yo, por mi parte, aunque siempre me alegro de lo guapo y lozano que está mi bebé, he hecho y sigo haciendo firme propósito de no competir. Todas y cada una somos las "mejores madres del mundo" y queremos a nuestros hijos más que a nada en el mundo. Y eso es una verdad incuestionable e inmutable.

jueves, 29 de mayo de 2014

Extracción de leche materna

Extraer 30 ml. de calostro y sentirte
tan bien que hasta le haces una foto.
Ya os conté que los inicios de mi tercera lactancia fueron un poco complicados debido a una separación. En el primer momento, y en el resto de crisis que siguieron, el sacaleches se convirtió en mi gran aliado para superar los problemas de calibración de la producción.

Como Erik estuvo separado de mí durante varias horas, no estimuló el pecho y este no había recibido las señales necesarias para comenzar a producir toda la leche que él necesitaba. Esto, sumado a todas las pruebas que le hicieron, hacía que llorara en el pecho su hambre y todo lo que había pasado y se enrabietara todavía más al no poder saciarse.

La única manera de superar esta situación fue extrayendo leche y dándosela con jeringuilla a pelo primero y luego con la sonda directamente en el pecho a modo de "relactador".

Yo nunca había sido demasiado usuaria de sacaleches, ya que he tenido la suerte de trabajar como autónoma desde que he sido madre, sin horarios y desde casa. Con Darío usé el extractor manual de Avent. Teníamos feeeling él y yo y me funcionaba mucho mejor que cualquier otra cosa, aunque algo de daño cuando hacía el vacío sí que sentía... aparte de no sacar demasiada cantidad.

Con Diana me extraje sobre todo para donar y lo hacía con el de Avent o con uno doble eléctrico de Ameda. Con cualquiera de los dos tenía buenos resultados, pero tampoco es que me econtrara demasiado cómoda con el proceso.

Con Erik empecé a usar los de Medela en el hospital y la verdad es que el cambio fue alucinante. Sobre todo con el Symphony. Esta máquina tenía dos funciones:
- Un programa de unos 10 minutos destinado a las mamás de prematuros para estimular la producción de leche. Se trataba de un programa automático que iba variando la velocidad de los ciclos de succión y la intensidad de la misma. Y aunque estuviera específicamente diseñado para madres de prematuros yo obtenía grandes resultados en las extracción, sobre todo con los cambios de ciclos.
- Un mando normal en el que se podía configurar la intensidad de la succión.

Además, el Symphony cuenta con el sistema de doble extracción de Medela, con un primer ciclo para "llamar a la leche" y un segundo ciclo para la extracción propiamente dicha, imitando así el comportamiento de los bebés en el pecho.

He de confesar que después de varias extracciones cuando saqué 90 mililitros de leche amarillenta yo misma me quedé gratamente sorprendida, pues creo que es una de las mayores cantidades que había extraído durante todos mis años de lactancia.

Y lo mejor de todo es que con ese extractor lo lograba de manera cómoda y sin sufrir ningún tipo de dolor en el proceso. No podía pedir más y desde aquí quiero agradecer al 12 de Octubre que tengan buenos sacaleches a disposición de las madres para que los podamos usar en todo momento. Yo, personalmente, ya he usado los de la unidad de "Transición" u Hospital de Día de neonatos, los de uno de los boxes de cuidados intermedios de neonatos y el de la planta de maternidad donde yo estuve ingresada, pero también los de la sección de cirugía pediátrica y de la UCI pediátrica de este mismo hospital... Soy lo que algunos denominarían "heavy user" ;-)

Y, una vez en casa, me he lanzado a usar el Freestyle de Medela. Su extracción doble me permite extraer de los dos pechos a la vez, pero, sobre todo, me encanta la potencia de extracción y la versatilida de su motor que me permite controlar el doble ciclo (estimulación y succión), la intensidad del vacío, pero también el tiempo que llevo extrayendo. Este fue el modelo que le recomendé a África cuando inició su proceso de lactancia inducida.

Y, además de hablaros de sacaleches en mi entrada de hoy, quería recomendaros una tienda muy especial de sacaleches: Mamidela. No solo tienen de todo (en lo que a Medela se refiere) sino que te asesoran y te orientan de manera estupenda para ayudarte a encontrar el producto que necesitas. El trato es atento y cercano, ya que se trata de un negocio hecho de madre a madre.

En Mamidela podrás comprar:
Tienen gran variedad de packs para comprar
todo lo que necesites.
- Sacaleches que te faciliten una extracción ocasional: Mini-electric
- Sacaleches que te faciliten un uso intensivo, por ejemplo, para incorporarte al trabajo sin renunciar a la lactancia: Swing o Swing maxi.
- Sacaleches que te ayuden en el establecimiento de la lactancia: Swing, Swing maxi, Freestyle o Symphony.
- Relactadores.
- Tetinas calma que te permitan ofrecerle a tu bebé suplementos o tomas de una manera más fisiológica que con las tetinas tradicionales.
- Una amplia gama de sujetadores de lactancia de gran calidad.
- Mochilas Emeibaby.
- Y muchas cosas más.

Especial mención merece el servicio de alquiler del sacaleches hospitalario Symphony (el que yo usé en el hospital), ya que lo puedes encontrar en otros sitios pero en ninguno como en Mamidela, que te lo envían y te lo recogen con mensajero, sin que tengas que moverte de casa. Yo, desde luego, si tuviera problemas de nuevo en una hipotética lactancia no me lo pensaba.

Y lo mejor de los productos de Mamidela es el amor. El corazón y toda la ilusión que hay detrás, tanto de Suu como del resto de su familia. Porque no solo es importante comprar un sacaleches y comprarlo barato, sino apoyar a otras madres, a emprendedores, a pequeños negocios que no solo ofrecen productos muy competitivos sino que además saben lo que te están vendiendo y no te venden cualquier cosa porque te escuchan, te aconsejan y asesoran con ilusión y ganas de ayudar. Yo creo que no se puede pedir más.

Y los ganadores del sorteo son...

En primer lugar, muchísimas gracias a todos los participantes, ya que me ha emocionado tanto la participación como las preciosas felicitaciones que me habéis dejado. La verdad es que así da gusto cumplir años :D

Por otro lado, quiero pediros disculpas por la tardanza en realizar el sorteo, pero blogger se empeña en no mostrarme todos los comentarios y me ha costado un triunfo recopilar todas las notificaciones por correo de los comentarios para no dejar a nadie fuera.

Finalmente, dar la enhorabuena a los ganadores. Me pondré en contacto con vosotros para que recojáis vuestro premio y espero que sigáis por aquí mucho tiempo disfrutando de tu/mi/vuestras/nuestras maternidades diferentes ;-)

Aquí os dejo los resultados y el enlace a la página a través de la que se realizó.

Resultados del sorteo:

  • Emeibaby EL arcoiris: moldeandounamama para Una maternidad diferente a las 22 de abril de 2014, 10:06
  • Ateneo de Monitos y Risas: Carmen Díaz17 de abril de 2014, 0:18
  • Reserva 1: Virginia14 de abril de 2014, 8:05
  • Reserva 2: Espealmu  22 de abril de 2014, 8:51

domingo, 13 de abril de 2014

Cumpleblog Feliz (y sorteo)

Mi blog cumplió cuatro años el pasado sábado (12 de abril) y a veces todavía me asombro por el camino recorrido por todas las letras electrónicas que he vertido aquí durante todo este tiempo. Lo que empezó a gestarse en mi mente como resultado de discusiones y debate con distintos amigos y conocidos sobre la crianza de los hijos se ha convertido en un punto de encuentro, en el eje central de una tribu, en la vía de entrada de amigas sin cuya compañía ya no concibo este camino y, en otros momentos, en un canal de desahogo para emociones difíciles de gestionar.

En estos cuatro años he publicado más de 300 entradas que han recibido casi un millón de visitas (más de 980.000 mientras escribo esto) y cerca de 4.500 comentarios, el blog tiene más de 400 seguidores a través de Google Friend Connect, una página de facebook con más de 3.300 fans y un perfil de twitter rozando los 3.000 seguidores.

A nivel personal han sido cuatro años en los que he visto crecer a mis dos hijos y me he despedido de otros dos que me acompañan desde las estrellas. Pequeña Flor y el Chico Invisible nos acompañan cada día y siempre están en nuestros pensamientos. Y aquí está el más reciente miembro de la familia, el pequeño Erik que me mira mientras tecleo haciendo equilibrios con el ordenador y me acompaña con sus gorgoritos y sus sonrisas arrebatadoras.

Yo misma he sufrido un gran cambio, he aprendido lecciones y he olvidado otra, me he convertido en diferentes mujeres todas dentro de un mismo cuerpo, en constante aprendizaje y evolución. Me inicié en la asesoría de lactancia de manera pareja casi a la creación del blog, pero también inicié otras sendas que me llevaron hace ya casi tres años a mi propio emprendimiento empresarial que hoy sigue vivo y evolucionando en un nivel que nunca alcancé a imaginar cuando la idea se empezó a gestar en mi cabeza.

Lo que es imposible de contabilizar son las horas invertidas, las amistades ganadas, las personas que se han sentido parte de mi maternidad diferente y las que se han llevado un trocito de mí para configurar la suya... Aún así, creo que es importante celebrar todo el camino recorrido y lo quiero festejar con vosotros de una manera muy blogueril ¡¡¡Con un sorteo!!!

Sorteo
¿Y qué sorteo? Pues, como no podía ser de otra manera, una mochila Emeibaby. Nuestro portabebé favorito desde que la conocimos. En la mía se han subido Darío, Diana y Erik y creo que es el único portabebe dela casa por el que han pasado los tres retoños (y alguno más que la ha usado prestada). Nos encanta porque es cómoda, sencilla, sirve desde recién nacido y sus colores son preciosos.


Se trata, además, de una Emeibaby muy especial, una edición limitada arcoiris, con toda la mochila (no solo el panel) en este color. La arcoíris es nuestra favorita, la que usamos en casa e, incluso, tenemos el bolso a juego. Estoy segura de que la ganadora se acordará un poquito de nosotros siempre que disfrute de esos momentos de contacto en familia gracias a su Emeibaby.

¿Qué tienes que hacer para conseguirla. Pues nada más fácil:
  • Deja un comentario en esta entrada, con tu felicitación, dejando tu nombre y un e-mail de contacto.
  • Si no quieres dejar tu mail "en abierto" puedes mandarme un correo a unamaternidaddiferente [arroba] gmail [punto] com, indicando cuál es tu nombre y tu comentario y yo lo guardo en mis archivos por si resultas premiado.
  • La participación en el sorteo estará abierta hasta el próximo 30 de abril.
  • El sorteo se realizará a través de la web de Sortea2.
  • Los afortunados serán contactados por mail para concretar los detalles del envío.
  • Si en el plazo de una semana no se obtuviera respuesta de los ganadores, el premio pasaría al primero de los elegidos a modo de reserva.
  • El envío se realizará a territorio español, pero la participación está abierta a residentes de otros países que tendrán que hacerse cargo de los gastos de envío en caso de resultar premiados.
Y eso no es todo, ya que gracias a mi comadre, compañera y socia Elena, también sorteamos una suscripción durante tres meses al Ateneo de Monitos y Risas, una comunidad online en la que aprender y compartir sobre el porteo de la mano de una de las personas que más sabe del mundo sobre el tema (te lo digo yo, que cada día aprendo alguna cosa diferente gracias a ella).


 Así que ya estás tardando en dejar tu comentario, porque cualquiera de estos dos regalos son uno de esos hitos que te cambia la vida y hace que tu maternidad se un poquito más difernte, más tuya, más propia y particular.

viernes, 4 de abril de 2014

Recetar asesoría de lactancia

 A la derecha de sus pantallas, Peter Hartman.
El papel de la asesoría de lactancia es cada día más importante para apoyar a las madres en su deseo de amamantar. Muchos son los profesionales e instituciones que afirman apoyar la lactancia materna, pero este apoyo se tiene que aplicar en la práctica y no quedarse solo en la teoría.

Mientras Erik y yo estuvimos en la unidad de neonatos del Hospital 12 de octubre tuve la oportunidad de presenciar un hecho muy esclarecedor al respecto y desde entonces vengo pensando en la necesidad de recetar o prescribir asesoría de lactancia a las madres, en el mismo sentido que se haría con un medicamento o tratamiento.

En concreto, una noche, la doctora Concha de Alba habló con una mamá que había tenido a un bebé prematuro y con crecimiento intrauterino retardado por cesárea cinco o seis días antes. Esta mamá había sido ayudada o aconsejada previamente. Muchas veces yo presencié algunos consejos equívocos o que iban en contradicción con el que le había dado el anterior turno (por ejemplo, extrae leche frecuentemente y no te extraigas antes de venir a amamantar al niño 0_0)... Pero esa noche la doctora De Alba se paró con ella, la mujer expresó su deseo de amamantar y la doctora (que además de neonatóloga es IBCLC) se sentó con ella y, con voz pausada y dulce, la fue guiando. Dejando las manos fuera y dando consejos de manera cariñosa y sencilla... Y ese bebé mamó y a esa mamá se le saltaron las lágrimas de la emoción después de haber conseguido hacer lo que hasta ese momento le había resultado imposible.

Yo no podía preguntarme qué hubiera pasado si a esa madre alguien le hubiera recetado esos 20 minutitos de asesoría de lactancia unos días antes. En esos momentos, pensaba, sería una mujer completamente distinta. 

Y hoy en la conferencia de prensa del 9º Simposio Internacional de Lactancia de Medela me he reafirmado todavía más en ello, después de escuchar al impresionante elenco de profesionales reunido en tan pocos metros cuadrados (permitidme el momento fan, pero al saludar a Peter Hartman el corazón se me ha puesto a mil por hora).

Shoo Lee, director del Centro de Investigación en Salud Materno-Infantil de Toronto (Canadá) ha comentado brevemente los datos de una intervención puesta en marcha en 20 hospitales de su país. En este proyecto, las enfermeras de las unidades neonatales dejaron de ser cuidadoras y pasaron a ser educadoras de los padres, que se convirtieron en los cuidadores de los bebés. Los padres prácticamente lo hacían todo menos manejar las vías y demás procedimientos. Y los resultados fueron sorprendentes:
- se mejoró en un 25% la ganancia de peso de los bebés.
- no se registró ni una sola infección en el grupo experimental (frente al de control).
- no se registró ningún episodio de enterocolitis necrotizante en el grupo experimental.
- se doblaron las tasas de lactancia materna.
- se redujo la duración del ingreso.
- disminuyó el estrés parental y mejoro la satisfacción de los padres.

Los padres importan. La lactancia es mucho más que un medicamento. Pero hay más factores en juego a la hora de mejorar las tasas de lactancia. Por ejemplo, los profesionales sanitarios. Lee ha afirmado con rotundidad que los profesionales médicos deben entender "que la leche humana es para los humanos y la leche de vaca para las vacas". Y, en este sentido, ha destacado que resulta absurdo a todas luces que en muchos países se necesite un consentimiento informado para alimentar a un bebé con leche donada, pero no para hacerlo con leche de fórmula. ¿Desde cuándo hay que informar de los riesgos de algo que es beneficioso y algo que tiene riesgos se puede dar libremente? Desde luego, es un cambio de mentalidad importante el que hay que lograr para que en las unidades neonatales y en los servicios de maternidad se empiece a solicitar un consentimiento informado para ofrecer suplementos y ayuditas.

Cuando se logra este cambio de mentalidad, tanto los profesionales médicos como los gestores estarán más orientados a dar a los padres el apoyo que necesitan. Y el apoyo, prescrito o estandarizado, es fundamental para lograr los mejores resultados. Shoo Lee ha mencionado que en Japón, por ejemplo, una asesora de lactancia atiende a los padres recientes en las primeras cuatro horas posparto para resolver sus dudas y dar apoyo en temas que pueden causar inquietud o temor, como la extracción de leche. "Cuando se les enseña, las madres encuentran que la lactancia es una experiencia mucho más fácil", ha subrayado.

Paula Meier, directora de Investigación Clínica y Lactancia de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Centro Médico de la Universidad de Rush (Chicago, Estados Unidos) ha contado como en su unidad cuentan con madres que, con el requisito de haber pasado un curso de orientación de tres meses y haber tenido a uno de sus hijos ingresado en esa misma unidad, están empleadas como asesoras de lactancia, dando apoyo a las familias de los bebés para instaurar su lactancia materna, resolver sus dudas e inquietudes, ayudarles a extraer de manera más eficiente, etc. 

Este tipo de políticas no solo mejora los resultados de los bebés, sino que es tremendamente empoderante para las madres, que sienten que están haciendo algo para contribuir a la salud de sus bebés. Pero, además, también es beneficioso desde el punto de vista económico. La misma doctora Meier ha señalado que en su unidad, donde se manejan diariamente unos 500 botes de leche materna extraída por las madres de los bebés ingresados, cada mililitro de leche materna en los primeros 14 días de vida del niño supone un ahorro de 560 dólares en los gastos asociados a complicaciones médicas e ingresos más prolongados... 

Vaya, que si la leche materna es buena para el bebé, buena para la madre, empoderante y además recorta radicalmente los costes de la hospitalización y está sobradamente demostrado que la asesoría y apoyo en la lactancia puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso... Blanco y en teta... ¡Leche materna! Pues lo dicho, que los pediatras deberían extender recetas en las que se garantizara media hora diaria de asesoría en lactancia, o una hora semanal de apoyo, o una plaza garantizada en un grupo de madres o 100 mililitros de formación sobre uso de extractores.

El 9º Simposium de Lactancia Materna de Medela acaba de empezar y ya estoy gratamente emocionada e indignada (por todo lo que podría hacerse y no se hace). 

viernes, 28 de marzo de 2014

Puerperio y porteo


El porteo es una de esas cosas que te hace la vida más fácil hasta límites insospechados. Todavía recuerdo los primeros meses de horas eternas en el sofá con Darío enganchado a la teta y yo pensando que ni siquiera podía ir al baño en condiciones porque es casi imposible bajarse el pantalón mientras uno sostiene a un bebé.

Con Diana todo fue más fácil. Tenía mi fular, que me permitía hacer cosas mientras ella dormía plácidamente y disfrutábamos las dos de nuestro contacto. Cuando tuvo unos seis o siete meses me atreví a ponérmela a la espalda y ahí se abrió una nueva dimensión de posibilidades: cocinar, planchar, pasar la aspiradora o empujar a Darío en el columpio mientras la peque se echaba unas siestas de impresión.

Con Erik ya ni siquiera intento dejarle en la cuna, cama, hamaquita... ¿Dónde mejor que conmigo? Desde el principio le he porteado y más o menos a las cuatro semanas decidí probar con el fular a la espalda y nos ha ido fenomenal. Nos levantamos, toma teta y cuando se duerme le subo y me pongo a recoger la casa, hacer la comida, tender, planchar, mirar el ordenador y todo lo que se me ocurra.

El fular es el portabebé que más hemos usado, pero también usamos muchísimo la bandolera, ya que es lo más cómodo cuando nos desplazamos en coche. Yo me subo al peque en casa y encima me pongo el abrigo. Cuando llegamos al coche le subo en su sillita y la bandolera se queda puesta, de tal manera que cuando estamos en nuestro destino le puedo volver a subir fácilmente y abrocharme el abrigo por encima rápidamente.

Otro portabebé imprescindible es la emeibaby, porque es fácil de poner y quitar y la uso mucho fuera de casa cuando voy a tener que llevar al peque encima mucho tiempo. Al repartir el peso en los dos hombros, resulta mucho más cómoda para ratos largos que la bandolera y se ajusta y desajusta mucho más fácilmente que el fular.

Un buen portabebé ergonómico no solo te hace la vida más fácil sino que te permite disfrutar de tu maternidad, al sentir que tu bebé está atendido y que podrás detectar y responder a sus necesidades rápidamente, sin renunciar a todo lo que sueles hacer en tu vida normal.

Todo ello, obviamente, desde mi punto de vista. También hay que decir que Erik está encantado de sentirse acompañado, sostenido, abrazado y protegido siempre que lo necesita. O al menos eso parece, que él todavía no puede hablar. Para los bebés, además de las ventajas afectivas y de desarrollo cognitivo, un buen portabebé ergonómico tiene beneficios para su anatomía, ya que sostiene las piernas, la espalda y la cabeza de manera óptima y fisiológica, proporcionándoles bienestar físico, las condiciones óptimas para el correcto desarrollo anatómico y sobre todo un sueño profundo y reparador.

Tantos son los beneficios que parece ser que la Asociación Española de Pediatría va a empezar a recomendar el uso de los portabebés ergonómicos, por sus ventajas para el bebé y para la madre. En este vídeo, una pediatra del Hospital La Paz (Madrid) nos enseña a su peque mientras habla de los beneficios de porteo ergonómico.



Y ya sabéis que si queréis saber más sobre portabebés, porteo o elegir el que más se ajuste a vuestras necesidades, nos tenéis a mí y a Elena (Monitos y Risas) a vuestra disposición en www.ohlaluna.com para asesoraros y ayudaros a elegir el portabebé ergonómico que más se adapte a vuestras necesidades.

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