viernes, 17 de mayo de 2013

Encuesta sobre lactancia prolongada

A muchos no nos gusta hablar de lactancia prolongada. Porque no sabemos muy bien a partir de cuándo la lactancia materna es prolongada (¿6 meses, 1 año, 2 años, 5 años?) y porque la norma hoy en día es interrumpir la lactancia a instancias de los adultos y muchas veces basándose en falsas creencias o mitos (es incompatible con el trabajo, con los medicamentos, ya no alimenta, etc.).

Por eso, algunos hablamos de lactancia no interrumpida. Junto con algunos profesionales de la zona en la que desempeño mi labor como asesora nos hemos planteado hacer una encuesta sobre lactancia prolongada, usando este término porque quizás es el más común y con el que nos entendemos todos, aunque no nos guste.

El objetivo es plantearnos por qué cada vez más madres dan el pecho durante más tiempo, dónde encuentran apoyo y dónde no y poder extraer unas conclusiones que presentar en foros profesionales para que sirvan como base para seguir apoyando a las madres y a los bebés que no desean interrumpir su lactancia.

Así que, como sé que muchas que estáis por aquí dais el pecho a vuestros enanos y no tan enanos y, si no, estoy segura de que tendréis amigas y conocidas que lo hacen, os invito a rellenar nuestra Encuesta sobre Lactancia Prolongada.

Aquí tenéis la URL completa:
https://docs.google.com/forms/d/1g3wvDKT_S66K8uFP7hxt6KN9-opoUboj4Sqbud8sLTc/viewform

Y, por pedir, claro, os invito a que la compartais en Facebook, Twitter y otras redes sociales. Por correo o como se os ocurra, ya que cuantas más personas respondan, mejores y más fiables serán los resultados.

Además, las que estéis interesadas, os podréis apuntar para recibir las conclusiones de la encuesta y los resultados los publicaremos también en el blog y los presentaremos como comunicación en el próximo congreso de Fedalma.

La fecha tope para recoger cuestionarios es el 15 de junio, así que ¡¡¡Manos a la obra!!!

¡¡¡Muchísimas gracias!!!

martes, 14 de mayo de 2013

¿Cacharros o herramientas? Los cojines de lactancia

Diane Weissinger explicaba de manera muy sencilla y visual hace tiempo la diferencia entre "gadgets" y "tools", lo que yo he traducido como "cacharos" y "herramientas". Gadgets serían todos esos cachivaches que nos venden como imprescindibles pero que al final no usamos para nada o, en realidad, nos aportan más bien poco. Gadgets (o cacharros, o cachivaches o como los quieras llamar) serían la licuadora, la gofrera o ese robot de cocina que nunca usamos porque es tan complicado de montar.

En cambio, herramientas serían aquellos objetos que sí nos aportan algo, que sí ayudan y que se convierten en aliados indispensables para la actividad que estamos desarrollando. En el caso de la cocina, por seguir la analogía, un buen juego de cuchillos o esas ollas y sartenes que son tus favoritas serían herramienta.

La maternidad está llena de gadgets (carritos, hamacas, intercomunicadores súpertecnológicos, esterilizadores, chupetes con sensores, etc.) que a veces desplazan a las verdaderas herramientas (portabebés)... Pero es que la lactancia materna se está llenando cada día más de cacharros y son menos las herramientas auténticas que ofrecen ayuda a las madres a la hora de establecer su lactancia materna.

Si hace tiempo ya os comentaba mi opinión sobre los delantales de lactancia, mi intención con el post de hoy es iniciar una serie donde ir recopilando los objetos que creo que no sirven para nada y los que sí aportan ventajas reales para la lactancia. Os adelanto que, desde mi personal punto de vista, son más los cacharros que nos intentan colar a las madres que las herramientas verdaderas, pero no adelantemos acontecimientos.

De lo que sí estoy convencida es de que la lactancia materna no interesa económicamente a las tiendas de puericultura tradicional, farmacias, supermercados, empresas de accesorios para la lactancia artificial, fabricantes de sucedáneos de leche materna, etc. Una madre que alimenta a su hijo con biberón necesita comprar leche todas las semanas, biberones de distintas medidas, cambiar las tetinas e irlas reemplazando con el crecimiento, chupetes, esterilizadores, accesorios para limpiar biberones, para transportar, medir y almacenar la leche y el agua, etc. En cambio, una madre que amamanta a su hijo no necesita nada, ya que con su propio cuerpo tiene suficiente.

En la aparición de numerosos complementos de lactancia veo dos vertientes preocupantes:
  • Por un lado, la necesidad de mantener los ingresos derivados de la alimentación con sucedáneos de leche materna, creando necesidades que no existen que se satisfacen con productos a la venta.
  • Por otro lado, la difusión de la idea de que la lactancia es algo complicado por lo que las madres deben comprar distintos objetos que les ayuden en el empeño.
Uno de estos objetos es el cojín de lactancia. Mi veredicto: Cacharro.

Yo confieso: tengo un cojín de lactancia. Con Darío, cuando no tenía experiencia, lo usaba y me vino bien. Entonces, diréis, ¿Por qué dices que es un cacharro?

  • Es un cacharro desde el mismo momento en que nos lo intentan vender como algo imprescindible para la lactancia que debemos comprar durante el embarazo, para prevenir males mayores. 
    • En el grupo de lactancia yo siempre les digo a las madres que me preguntan por este tema que esperen. Que cuando nazca su bebé usen una almohada, cojín, toalla enrrollada o cualquier otra cosa que tenga gratis en casa y que, si realmente lo necesita y le aporta un beneficio, entonces que invierta en un cojín de lactancia.

  • Es un cacharro porque "desempodera" a las madres. La madre que consigue un buena postura, un buen agarre a costa de un cojín de lactancia es una madre anclada a un cojín, a un sofá, relegada a no salir de casa por miedo a no poder dar de comer a su hijo... O peor aún, una mujer que se puede plantear extraerse la leche cuando va a salir de casa para evitarse toda esa sarta de incomodidades.
  • Es un cacharro porque muchas veces no solo no ayuda a la lactancia sino que la dificulta. Muchas madres tumban a su hijo en el cojín, completamente horizontal y con el cuerpo mirando hacia el techo, y luego intentan darle el pecho en una postura completamente forzada que no es buena ni para ella ni para el bebé. Para muestra, tan solo unas pocas imágenes publicitarias con las que nos intentan vender estos cojines:

  • Es un cacharro porque evita la tendencia a la verticalidad que suele ser necesaria para obtener una buena postura. Esto también se lo escuché por primera vez a Diane Weissinger y ella mostraba las mismas imágenes que múltiples veces he visto compartir desde entonces a otras compañeras en la asesoría y consultoría de lactancia. Esta, por ejemplo, compartida en Facebook en la página de Consulta Lactancia (también tiene un blog muy interesante):
Lajos Markos - New Cousin

Y quizás, lo más interesante, es el comentario que hizo Patricia López Izquierdo al publicarla:
Fijaos como esta madre pone un pie en alto con una banquetita y como el bebé queda oblicuo con la cabeza más alta que las piernas.
La mayoría de los modernos cojines de lactancia no logran esta postura natural y efectiva para amamantar cómodamente.
  • Si buscáis fotos de lactancia en Internet, en Facebook, veréis muy pocas fotos de madres usando cojines de lactancia que no sean publicitarias. Sin embargo, encontraréis cientos de madres dando el pecho como la madre de la pintura anterior, con las piernas cruzadas para ayudarse a sostener el pecho o apoyadas en algún sitio.
Claro, ahora vienen los pero... Que si a mí me fue bien, que si mi prima salvó su lactancia por el cojín, que si tampoco son tan malos... Y claro que es cierto. Claro que los cojines pueden ser beneficiosos en algunas ocasiones, igual que algunas madres no darían el pecho si no pudieran taparse con un delantal de lactancia fashion, pero es el concepto en si mismo lo que me parece equivocado, y sobre todo los mensajes con los que nos bombardean constantemente alabando las bondades de estos cojines de lactancia y calificándolos como "complementos imprescindibles para la lactancia".

Lo dicho, para mí, CACHARRO. De hecho, el mío lo tengo, como otros cacharros, guardado en un trastero porque no quiero prestárselo a nadie al igual que tampoco prestaría un portabebé en el que no llevaría a mis hijos (que alguno tengo por ahí guardado).

Por cierto, se aceptan sugerencias para próximos episodios de la serie ¿Cacharros o herramientas? Aunque ya tengo unos cuantos pensados, nunca está de más tener alternativas.

jueves, 9 de mayo de 2013

Lactancia materna y caries

Las madres que amamantan a sus hijos se encuentran, hoy en día, con un obstáculo insospechado para su lactancia: los dentistas (odontólogos y/o odontopediatras). En muchos casos, estos especialistas recomiendan destetar a los bebés o realizar un destete nocturno en los casos de niños pequeños o bebés afectados por caries. Estas recomendaciones parecen derivar de la confusión entre el biberón y el pecho, igualando los efectos nocivos del primero al segundo y obviando los beneficios de la leche materna.

Yo, personalmente, he recibido varias consultas a este respecto que he respondido derivando a estas madres a odontólogos que apoyan la lactancia materna para resolver sus dudas al respecto. Pero, recientemente, ha llegado a mi buzón por varias fuentes un documento muy interesante sobre el tema que, basándose en pruebas y en evidencia científica, desmiente los prejuicios y los mitos sobre la lactancia materna y las caries que parecen estar extendiéndose como la pólvora.

Por eso, reproduzco aquí el texto de Irene Iglesias Rubio, Odontóloga del Centro Dental E-boca.

Lactancia Materna y Caries
Todos sabemos de los beneficios de la LM para la salud del niño, de la prevención de muchas enfermedades (diabetes, obesidad, asma…), además de la sensación de afecto y protección que proporciona al niño. También conocemos los beneficios sobre la madre, ya desde el mismo momento del parto pero también a largo plazo.
La OMS recomienda amamantar mínimo 6 meses y hasta los dos años, pudiendo prolongar la lactancia cuanto deseen madre e hijo.

Sin embargo, muchos profesionales consideran que las caries infantiles se deben a la “lactancia prolongada”, haciendo creer que esto es una moda, y que propicia el desarrollo de las caries de la infancia temprana. Muchos, de hecho, confunden caries de la infancia temprana con “caries del biberón” y para ellos es exactamente igual amamantar que dar el biberón.  
Vuelven la vista hacia el hecho de que el destete natural en la especie humana ocurre entre los 2 y los 7 años, y que todo lo que sea destetar antes de los dos años es un destete precoz. ¿Podría ser que en esta ocasión la naturaleza se haya equivocado? ¿Podría ser que la naturaleza provea de dientes a los niños y sin embargo la LM los destruya poniendo en riesgo la salud y la vida de los niños?

Fijémonos en los animales: ¿Hasta cuándo maman los animales? En su ambiente natural hasta que les parece oportuno. ¿Tienen caries los cachorros? No. Los veterinarios ven caries en animales cuya dieta se ha “humanizado”, con dueños que les proporcionan alimentos que no son propios para animales

Hablemos de las caries
Para encontrar una respuesta, veamos qué son las caries: llamamos caries al proceso destructivo del diente que tiene lugar como consecuencia de la desmineralización de la superficie dental. Esta desmineralización ocurre debido a que las bacterias se alimentan de los restos de glucosa que se quedan depositados sobre la superficie dental. Las bacterias metabolizan la glucosa y como producto eliminan ácidos, que son los que van destruyendo el esmalte, primero produciendo una mancha blanca, que se puede remineralizar, y luego penetrando ya en el diente. Por tanto para que haya caries tienen que concurrir varios factores:

  1. Que haya dientes: cuando aún no ha erupcionado ningún diente no se puede producir una caries. Aún así se insiste en que se limpien las encías con una gasita
  2. Que haya bacterias: sólo con que haya azúcar pegado en los dientes no se provoca caries. A un diente sumergido en un azucarero no le pasa nada. Pero las bacterias están, y no aparecen por generación espontánea: ¿de dónde proceden las bacterias que inician y hacen que progresen las caries? Pues de la madre y de los cuidadores: el hecho de probar la comida nosotros primero antes de dársela al bebé, el soplar la comida para que no queme y el dar besos en la boca al niño, sobre todo si la madre ha tenido o tiene caries activas en el último año está demostrado que es un factor de ALTO riesgo para la aparición de caries en niños menores de 3 años, ya que inoculamos involuntariamente las bacterias en la boca del niño.
    Por otra parte, las bacterias sobreviven de los azúcares que introducimos en la dieta: nuestra dieta actual está plagada de azúcares refinados que ni nos damos cuenta que comemos. Los alimentos con más de un 14% de azúcar son de ALTO riesgo de caries. Cuando un niño empieza con la AC ¿qué comenzamos a ofrecerle? Normalmente plátano, papillas, galletas, zumos. Todos estos son alimentos de alto riesgo. Los dientes recién erupcionados tienen el esmalte aún sin terminar de mineralizar, por tanto son mucho más susceptibles a los ácidos. En ese momento precisamente es cuando más debemos evitar el contacto directo con sustancia azucaradas como zumos.
  3. El tiempo durante el cual las bacterias están adheridas al diente es fundamental: no es lo mismo comer un donuts y luego un puñado de frutos secos que al revés. Los alimentos duros realizan una labor de arrastre y ayudan, junto con la saliva, a eliminar los restos más pegajosos. Terminar de comer con un pedazo de tarta no es lo mismo que con un trozo de queso. De la misma manera, no es lo mismo que el ataque de las bacterias tenga lugar 5 veces al día que 17. El tiempo en el que el riesgo es mayor son los primeros veinte minutos tras haber comido. En esos primeros  minutos es cuando hay que lavarse los dientes. Pero la frecuencia con la que nos expongamos al riesgo es importante, así como el tiempo de contacto, aumentado en alimentos más pegajosos.
  4. Y finalmente, los factores de resistencia individual del paciente como la cantidad de saliva (reducida en ciertas enfermedades, o con el uso de medicamentos como corticoides comúnmente utilizados para el asma), un esmalte deficiente de forma congénita, una anatomía irregular de la superficie dental y otras circunstancias individuales pueden predisponer al niño a tener más caries. Aquí la higiene dental, el aporte de flúor y la conveniencia o no de colocar selladores oclusales juegan el papel más importante, pues estas medidas está demostrado que disminuyen drásticamente el número de caries presentes.

Entonces, ¿qué papel juega en todo esto la LM?
Vamos a ver qué factores juegan a favor de la LM en cuanto a la boca:
  • Al mamar el niño aprende a respirar por la nariz, lo que hace que se estimule el crecimiento del tercio medio de la cara. 
  • La lactancia hace que al mamar la mandíbula se desplace hacia atrás y adelante, disminuyendo el retrognatismo mandibular fisiológico del recién nacido. 
  • Los bebés cuanto más tiempo son amamantados menos se chupan el dedo o recurren a chupetes: hay una relación inversa entre el tiempo de lactancia y los hábitos bucales nocivos.
  • El bebé es capaz de controlar la longitud del pezón, su flexibilidad y el flujo de líquido, cosa que no puede hacer con tetinas ni chupetes.

Y concretamente, en cuanto a la caries:
  • El pezón se coloca al final de la boca, en el límite entre paladar duro y paladar blando. No toca los dientes, cosa que sí sucede con los biberones. 
  • Si el pezón no es ordeñado no sale leche de forma continua. Aunque el bebé se duerma con el pezón en la boca, la leche no sigue saliendo. No se queda leche desbordando la boca. En el mismo acto en que el pezón se exprime, la leche es ingerida. Con el biberón sí existe ese riesgo, y de hecho es el mayor peligro. 
  • La lactosa es el azúcar que tiene la leche. Este azúcar se metaboliza en los dos monosacáridos que lo componen gracias a la lactasa, una enzima que se sintetiza en el intestino delgado. De esta forma en la boca no hay glucosa, las bacterias no obtienen glucosa de la lactosa en la boca, sino que la obtienen de otros azúcares como la fructosa. El riesgo pues es debido a la alimentación complementaria, no a la LM. En cualquiera de los casos, la lactosa es el azúcar menos cariogénico que existe. 
  • La leche materna contiene enzimas e inmunoglobulinas que inhiben el crecimiento de las bacterias que producen caries así que, de hecho, la leche materna previene la caries. 
  • La leche materna en realidad hace que se deposite calcio y fósforo en el esmalte. No causa una disminución significativa en el pH, al contrario de lo que piensan muchos dentistas. La leche humana no es cariogénica a menos que haya algún otro azúcar fermentable introducido por la dieta.
En un paciente que no mama, y más en los niños, el ver que el niño está “todo el día” comiendo induce a pensar que está sufriendo un ataque ácido detrás de otro. Al dormir disminuye la producción de saliva con lo cual el arrastre de restos de comida se reduce al mínimo, y de hecho cualquier resto se queda adherido al diente hasta la mañana siguiente. Esto supone aumentar muchísimo el riesgo de caries. El niño que se duerme sin cepillarse los dientes es el perfecto candidato para tener caries.  El dentista siempre ha de insistir en que hay que cepillarse los dientes antes de irse a dormir, tanto niños como adultos. 
Pero el niño que mama es diferente. No es un adulto chiquitito. No funciona igual. No es extrapolable. Si simplemente el único cambio en la conducta de la madre y el niño es suspender la lactancia, no va a mejorar ni a disminuir el riesgo de caries. Mamar por la noche no supone de ninguna manera el mismo riesgo que dejar el biberón colgado de la boca del niño por la noche.

Entonces ¿Por qué me hijo tiene caries? ¿Qué puedo hacer ahora?
Las caries aparecen porque el equilibrio entre desmineralización y remineralización se ha roto. La boca se ha convertido en un entorno ácido.  Hay que ver por qué. Hay que estudiar qué come el niño, cada cuánto, cómo están las bocas de sus padres y cuidadores, si come alimentos protectores contra la caries o no, y en cuyo caso introducirlos. Comprobar que la higiene bucal es buena y si es necesario aportar flúor en la pasta de dientes o en barnices o como sea mejor para él. Hay que estudiar muy pormenorizadamente todos los hábitos. Y mamar no es un hábito. Ni bueno ni malo. Mamar es una necesidad. Cuando se hayan controlado todos los factores externos anteriormente comentados, nos daremos cuenta que la LM no juega un papel decisivo en el inicio ni el desarrollo de las caries.

Es importante ser conscientes de que un niño con caries de aparición temprana (las que aparecen en menores de 3 años) es un niño con alto riesgo de caries, es decir, con riesgo de tener tres o más lesiones cariosas al año. Pero es más importante aún cuidar las piezas que no tienen caries, y de hecho eso es lo más fundamental, crear un entorno en la boca que permita que el resto de piezas libres de caries, incluyendo las que aún no han erupcionado, las definitivas, sigan libres de caries.
Irene Iglesias Rubio.
Odontóloga.
Nº Col. 40005606.
mastrotacuentos@yahoo.es


Esta es la bibliografía recomendada que aporta Irene Iglesias en su texto:
  • Ramos-Gomez FJ, Weintraub JA, Gansky SA, Hoover CI, Featherstone JD. Bacterial, behavioral and environmental factors associated with early childhood caries. J Clin Pedi Dent 2002;26(2):165-73.
  • Brambilla E, Felloni A, Gagliani M, Malerba A, García-Godoy F, Strohmenger L. Caries prevention during pregnancy: Results of a 30-month study. J Am Dent Assoc 1998;129(7):871-7.
  • Ercan E, Dulgergil CT, Yildirim I, Dalli M. Prevention of maternal bacterial transmission on children’s dental caries development; 4-year  results of a pilot study in a rural child population. Arch Oral Biol 2007;52(8):748-52.
  • Isokangas P, Söderling E, Pienihäkkinen K, Alanen P.Occurrence of dental decay in children after maternal consumption of xylitol chewing gum: A follow-up from 0 to 5 years of age. J Dent Res 2000;79(11):1885-9. 
  • Köhler B, Andréen I, Jonsson B. The effects of caries preventive measures in mothers on dental caries and the oral presence of the bacteria Streptococcus mutans and lactobacilli in their children. rch Oral Biol 1984;29(11):879-83.
  • Erickson PR, Mazhari E. Investigation of the role of human breast milk in caries development. Pediatr Dent 1999;21(2):86-90.
  • Reisine S, Douglass JM. Psychosocial and behavioral issues in early childhood caries. Comm Dent Oral Epidem 1998;26(suppl 1):32-44. 
Además, en la lista de correo LACTANCIAMAT otros profesionales han aportado más bibliografía al respecto:
Las conclusiones de todo ello es que no hay evidencia que apoye la asociación entre lactancia materna y caries, por lo tanto aconsejar el destete no solo no evita la caries sino que somete al niño a los riesgos innecesarios de la lactacia artificial y le priva de los beneficios de la lactancia materna. Ni los dentistas, ni ningún otro profesional médico, debería recomendar a la ligera el destete y menos todavía basándose en mitos, prejuicios, información sesgada y poco fundamentada.

Menos mal que hay profesionales que intentan arrojar luz en este marea de información contradictoria. Gracias Irene Iglesias por esta explicación tan clara y accesible y todas las mamás y profesionales ya saben donde tienen toda una referencia respecto a caries y lactancia materna.

PD. Os dejo aquí el enlace de otra mamá bloguera con aportaciones muy interesantes también sobre el tema. Cuanto más se hable de ello, mejor :-D

La lactancia materna no provoca caries. Del blog Como una Manada: http://comounamanada.blogspot.com.es/2013/02/la-lactancia-materna-no-provoca-caries.html

jueves, 25 de abril de 2013

Se me cae la baba

Se me ocurren distintas maneras de titular este post, todas igual de evocadoras pero en mayores o menores niveles de "sonoridad lingüística" (por decirlo de alguna manera). Pero todos ellos se reducen en "se me cae la baba". Y es que a mí se me cae la baba con cosas muy raras. Obviamente, con mis hijos y todos sus logros, pero también viendo a señores mayores, con sus arrugas y sus canas, hablando de tetas.

Y no, no me refiero a esos "viejos verdes" que florecen con la primavera en los bancos de los parques lanzando piropos más o menos soeces a la concurrencia femenina. No. Me refiero a Señores, con mayúsculas, a Radicales de la Teta, como aquellos de los que os hablaba hace tiempo. Y entre ellos, algunos muy especiales, como Nils Bergam, por los que te recorres media geografía española para verlos en un congreso con la sensación de ser una fan adolescente...

Pero es que, chica, es oírlos hablar y quedarte extasiada... En fin. Que me pierdo. Que acabo de escuchar hablar a Peter Hartmann y ya me ha salido la groopie de la teta a la que se le cae la baba con cada frase y cada palabra... Gracias a las chicas de Medela (que todas ellas son fantásticas, pero en especial Mafalda y Maika) he tenido la oportunidad de escuchar a algunos de los ponentes del  8º Symposium Internacional de Lactancia, entre los que se encuentra Peter Hartmann.

Y es que este señor no se pone a hablar de términos científicos complicadísimos ni ha hacer trabalenguas técnicos. No, este caballero se va a un congreso internacional a resolver lo que nos preocupa a las madres lactantes en el día a día. Si es que me parece estar en el grupo de lactancia:

- Es que he ido al pediatra a decirle que me duele al dar el pecho y me ha dicho que es normal, que tiene que hacerse callo.
- Pues chica, a mí me parece que tu pediatra no tiene ni idea de lactancia.

Pues en resumen eso, pero dicho un poco de otra manera. "Si se mira la televisión y los medios de comunicación, se puede deducir que hay un gran interés en el pecho humano; pero en lo que se refiere al conocimiento científico del pecho humano, falta mucha información" comenzó. Irónico y directo al grano.

"Si vas a tu médico de familia con un problema de cualquier tipo te mandará al especialista, pero no hay ningún especialista en el “funcionamiento normal” del pecho humano", puntualizó.

"Si lo analizamos desde el punto de vista metabólico de la madre lactante, el pecho gasta en torno al 30% de la ingesta calórica, mientras que el cerebro solo gasta el 20%. Vemos, por tanto, que el pecho humano es un órgano tremendamente activo", prosiguió Hartmann, explicando que, desde el punto de vista evolutivo, cuando una función humana gasta el 30% de la ingesta calórica, tienen que ser tremendamente importante para la supervivencia de la especie.

Esta importancia biológica y evolutiva de la lactancia contrasta con la falta de investigación sobre la función y funcionamiento normal del pecho. "En las escuelas de medicina, se presta muy poca atención a la enseñanza de la función del pecho, la lactancia y el papel de la lactancia en el desarrollo del ser humano; por eso, las madres no tienen ningún lugar a donde cuando buscan apoyo o información sobre lactancia y los problemas que conlleva", argumentó.

El problema de todo esto es que, obviamente y como pasa con cualquier otro órgano, el pecho no funciona con un 100% de eficacia en el 100% de las mujeres. Por eso y para tratar de superar estos problemas de falta de conocimiento sobre el pecho, el equipo de Peter Hartmann ha diseñado la online LAMP (Lactation Assesment and Managemente Program).

La idea es ayudar a los doctores en la consulta, ofreciéndoles acceso a información sobre cualquier tipo de problema que puede tener la madre durante su lactancia. Por ejemplo, si una mujer acude a la consulta con dolor en el pezón, hacen click en la opción "dolor del pezón" y la pantalla les devuelve 12 causas de dolor en el pezón, desde las más comunes a las menos comunes. El doctor puede pinchar en cada una de ellas para obtener una descripción de la causa y una guía para tratarlo basada en las últimas evidencias disponibles, ya que es una herramienta basada en la evidencia.

En fin, un sueño hecho realidad. La mejor noticia, que en 2014 el Symposium Internacional de Medela se celebrará ¡¡¡En Madrid!!! Y yo, si viene Peter Hartmann, estoy dispuesta a empezar a hacer cola en la sede del congreso desde unas semanitas antes.

miércoles, 17 de abril de 2013

Actualizaciones sobre el uso de calostro extraído durante el embarazo

El otro día en la reunión de la comisión de lactancia de un hospital de mi zona se hablaba de cómo actuar en caso de niños con glucemias bajas durante los primeros días y el tiempo necesario para enseñar a esa madre a extraer la lecha para evitar dar suplementos de fórmula al bebé.

Esa conversación me recordó inevitablemente una de las intervenciones en el VII Congreso Español de Lactancia Materna, impartida por Adelina García, con el título “Actualizaciones sobre el uso de calostro extraído durante el embarazo”.

En su presentación, Adelina explicó que la extracción prenatal era normal hasta finales de los años 70, pero que se dejó de hacer por “presuntos riesgos” que nunca fueron documentados o respaldados por publicaciones científicos. De hecho, la literatura médica corrobora más bien lo contrario, con artículos y publicaciones que parecen evidenciar que, por ejemplo, no existe riesgo por continuar la lactancia durante la gestación en mujeres sanas y con embarazos normales. “¿Si no existe ninguna evidencia científica que diga que amamantar durante el embarazo es perjudicial para el feto por qué va a ser perjudicial la extracción de calostro?” era el interrogante al que Adelina García (presidenta de LLL de Euskadi) quería dar respuesta.

Hay pocos estudios al respecto, pero parecen indicar que la extracción de calostro durante el embarazo puede resultar beneficiosa porque incrementa conocimiento de la madre sobre función del pecho, mejora su confianza en la manipulación de sus pechos y el amamantamiento, el calostro extraído resulta muy útil para suplementar a los bebés en caos de diabetes o para los recién nacidos con diagnóstico precoz de fístula labial o palatina.

García presentó los resultados de distintos estudios sobre el tema, aunque sus conclusiones son poco concluyentes. En cualquier caso, describió la extracción de calostro durante el embarazo como una práctica fácil, sencilla y empoderadora, subrayando que no hay datos concluyentes ni sobre sus posible perjuicios en el pronóstico del embarazo.

Sus ventajas, en cambio serían evidentes en caso de madres con diabetes, cuyos hijos presentan un riesgo mayor de hipoglucemias en los primeros días y de presentar la enfermedad. La introducción de suplementos puede ser uno de los factores que predisponga a estos bebé a desarrollar diabetes, por lo que cualquier actuación encaminada a evitar los suplementos y a dotar a la madres de medios y cofianza para afrontar con garantías su lactancia es, indudablemente, beneficiosa.

En un estudio australiana realizado con mujeres diabéticas que se extrajeron calostro durante el embarazo, la intervención fue percibida positivamente por la mayoría de s mjeres. El 95% afirmaron que se extraerían antenatalmente de nuevo si se probara que la práctica era beneficiosa.

Duelos insospechados

Yo aprendí del duelo gestacional y perinatal hace un par de años, de la mano de Susana Cenalmor, en su preciosa comunicación libre "Pechos llenos, brazos vacíos" del Congreso de Fedalma en Castelldefels. Hasta aquellos entonces no me había planteado demasiado el tema y ni siquiera en la formación como asesora de lactancia se me había presentado este aprendizaje.

Una vez atravesado el espejo, el duelo empezó a estar más cerca. Le dí más importancia a publicaciones que antes había pasado por alto, entendía más y mejor el proceso por el que pasan las mujeres cuando pierden a un bebé que se está gestando, conocí más de cerca las dolorosas pérdidas que habían vivido algunas de mis más queridas mamis blogueras.

Y, aunque estaba ahí y había comenzado a ver el camino, nunca me imaginé que me podía pasar a mí. ¿Por qué? ¿Si yo había engendrado y parido dos hijos sanísimos sin ningún problema y sin sufrir ningún aborto antes?

Y en mayo del año pasado (en breve hará un año ya), entré en el mundo del duelo gestacional y perinatal de lleno, de morros, cuando después de un pequeño sangrado me confirmaron que mi embarazo había acabado cuando apenas acababa de empezar. Lo bueno es que entré "en buena compañía", sabiendo algo ya y guiada por mamis y compañeras en el camino.

Me dejaron el precioso libro "Las voces olvidadas" y aunque en él encontre consuelo y solaz había dos cosas que no dejaban de rondarme la cabeza:
  • Por un lado, uno de los duelos insospechados que dan título al post de hoy. Parecía que todas las madres que hubieran pasado por la penosa experiencia de un aborto o la muerte de su bebé lo hubieran hecho en su primer embarazo.
    No veía reflejadas en esas experiencias allí contadas la tremenda sensación de "traición corporal" que yo viví en aquellos momentos. ¿Por qué mi cuerpo que había engendrado, gestado y parido a dos niños preciosos fallaba ahora? ¿Qué había pasado?
    Yo me había sentido fuerte y poderosa siempre en ese ámbito, había confiado en mi útero, me sentía ahora perdida en un mar de inseguridades.
  • Por otro lado, el segundo duelo insospechado. El de encontrar que en algunas comunidades virtuales el hecho de sufrir un aborto por saco anembrionario o "huevo huero" era vivido com algo "de segunda". Si en realidad no había habido bebé, pues tampoco era tanta la pérdida. :-(
    De nuevo me encontraba perdida, confusa, falta de referencias o de personas que me pudieran acompañar en el camino.
Y así me las fui componiendo, con muchas lágrimas y mucho dolor para seguir adelante. Fue también un aprendizaje sobre la negación social del duelo, pero también un camino de hermanamiento con otras muchas mujeres que habían vivido la misma experiencia.

La vida quiso llevarme a un tercer duelo insospechado. El más doloroso de todos. El de acompañar a mi Pequeña Flor hasta su último suspiro dentro de mi útero. Un duelo insospechado porque se nos presentó en el mismo momento en que pretendíamos librarnos de los miedos que nos atenazaban en este cuarto embarazo, en esa eco de las 12 semanas que pensabamos enseñar orgullosos a amigos y familiares. Fue cuando nos dieron la terrible noticia de que algo iba "muy mal" y empezó el penoso camino del duelo.

Un duelo insospechado también porque fue un duelo en vida. Un duelo, llanto y tristeza por una bebita que todavía latía en mi interior pero cuyos días estaban inevitablemente contados. Un duelo insospechadamente lleno de alegría porque cada día que mi Pequeña Flor nos acompañaba era una experiencia que atesorábamos, agradecíamos y disfrutábamos.

Un duelo insospechado porque estuvo lleno de aprendizaje interior, sobre mí misma, mi familia, mi marido, los cambios experimentados por, para y gracias a la maternidad. Un viaje interior lleno de emociones y fatigas, pero, en el fondo, una aventura que no me hubiera perdido por nada del mundo.

Un duelo insospechado también porque estuvo lleno de amor, casi más amor que dolor. Porque el pequeño corazón de mi Pequeña Flor tocó a cientos de personas que no dudaron en hacernoslo saber y en hacer llegar todo su cariño, amor y abrazos virtuales. Un duelo insospechadamente acompañado por una gran tribu virtual conocida y anónima cuyo aliento continuado me daba fuerzas cada día para seguir adelante.

Y aquí termina, de momento, mi recuento de duelos, duelos insospechados y duelos contados por y para el Carnaval de Blogs sobre el Duelo Gestacional y Perinatal, creado por Mónica Ávarez con el objetivo de difundir desde una imagen positiva nuestras reflexiones acerca de la pérdida en el embarazo y parto.

Aquí tienes los links al resto de participantes en este carnaval de blogs.

viernes, 12 de abril de 2013

Reclamando que es gerundio

Las madres somos las que vivimos en nuestras carnes las buenas o malas praxis durante el parto, el respeto o falta de él en la atención médica... Y por eso está en nuestras manos cambiarlo. Madres y mujeres reunidas en torno a asociaciones con El Parto es Nuestro han sido uno de los motores del cambio de paradigma que se está viviendo en la atención obstétrica en España. Los grupos de apoyo a la lactancia organizados por madres también son uno de los principales agentes del cambio para la promoción y el apoyo a la lactancia materna.

Pero también, individualmente, está en nuestra manos el cambio. Estoy en el comité de lactancia de un hospital de mi zona y me harto de ver allí a algunos "responsables de servicio" que piensan que sus unidades de neonatos son de puertas abiertas o que en sus maternidades no se dan biberones a los bebés sin indicación médica... Y, después, en el grupo de apoyo de madres no hago más que escuchar a madres que son invitadas a abandonar a su hijo entre tomas, a dejarlo en la cuna (obviando los beneficios de los cuidados canguro e insinuando que los bebés no crecen si se les coje en brazos) o a las que incluso se les prohíbe directamente ir a las tomas de la noche.

Un hospital en el que, supuestamente, se están acreditando para ser un centro IHAN y parece que no han asumido que esta iniciativa, además de relacionada con la lactancia supone un compromiso profundo y real con la humanización del nacimiento... Y en el grupo de apoyo las madres me cuentan como rompen bolsas sin razón aparente que la de "acelerar" el parto y no se cortan de hacer Kristellers.

Por eso, últimamente, recomiendo a las madres que reclamen. Que se acerquen a las unidades de atención al paciente y/o al usuario y que reclamen, que dejen constancia por escrito de todas estas cosas y que usen esta vía para reclamar sus derechos como madres y como pacientes. Todo ello, amparadas por la ley, pero también por la estrategia de atención al parto normal del Ministerio de Salud, por la autonomía del paciente y por la evidencia científica.

Porque muchas veces los responsables de servicio solo obtienen una visión complaciente de lo que pasa en sus unidades y no tienen ninguna constancia de que el día a día sea distinto. Porque la única manera de cambiar una realidad es colaborar todos juntos. Porque callar solo contribuye a perpetuar estas prácticas y a legitimarlas. Porque no hacer nada y dejarse hacer da alas a los que se oponen al cambio, a los que piensan que así se ha hecho toda la vida y no ha pasado nada....

Y no solo hay que reclamar en los hospitales o centros de salud en los que queda mucho por hacer. También hay que hacerlo en los que tienen la acreditación IHAN, por ejemplo, porque muchas madres viven experiencias muy alejadas de la "humanización del nacimiento y la lactancia" en estos centros. La última de la que he tenido constancia, una madre que acude a urgencias a un hospital con calificación IHAN por dolor al amamantar y a la que se le administra Cabergolina para suprimir la lactancia y se le venda el pecho con la recomendación de abandonar la lactancia sin su consentimiento y sin explicarle nada.

Para las personas que han tenido una experiencia no acorde con los principios de la iniciativa IHAN en cualquiera de los centros acreditados, tiene una vía adicional para dejar constancia, a través del formulario enlazado en esta página.

Y, obviamente, la parte contraria también es cierta. Igual que podemos reclamar, hay que felicitar públicamente y por escrito a los profesionales que han destacado por su empatía, su atención, su lucha contra viento y marea por proporcionar una atención al parto humanizada.

Yo tengo una larga reclamación escrita y pendiente de enviar al Hospital Universitario de Móstoles con respecto a mi última experiencia allí. Se trata de dejar constancia de todo lo negativo (que fue bastante), pero también de dejar constancia de lo poco positivo, para ver si los gestores se dan por aludidos y deciden premiar la excelencia y retirar su apoyo a la negligencia... Pero eso es motivo de otro post que tengo pendiente, de momento me ando peleando con ellos para que me den todos los datos de mi historia clínica.

Otros post interesantes

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...